El ciudadano hondureño Fredy Castillo fue deportado a su país de origen luego de permanecer tres semanas bajo custodia en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). A pesar de haber
residido desde 2008 en Austin, Texas, al amparo de un estatus de protección legal, un cambio en su situación migratoria derivó en su arresto y posterior expulsión, lo que provocó su separación de la comunidad y familia que construyó en Estados Unidos.
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