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Inmigrantes indocumentados

El líder de la milicia pro Trump arrestado dijo que "entrenaban para matar" a Clinton y a Obama, según la acusación

El sábado el FBI detuvo a quien era el comandante de los United Constitutional Patriots, Larry Mitchell Hopkins, por cargos de posesión ilegal de armas de fuego y municiones. Este lunes se presentó en su audiencia inicial en una corte de Nuevo México. Su abogado no entiende por qué lo arrestaron por una acusación de 2017.
22 Abr 2019 – 4:20 PM EDT
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El líder de la milicia United Constitutional Patriots, Larry Mitchell Hopkins, permanecerá detenido al menos hasta el 29 de abril por la mañana, cuando tendrá su primera audiencia en una corte federal en Albuquerque, Nuevo México, y en la que planea declararse inocente, según dijo a Univision Noticias su abogado, Kelly O'Connell.

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Este lunes, el juez de Las Cruces, Gregory B. Wormuth, le leyó el cargo de posesión de armas de fuego y municiones por el que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) lo detuvo el sábado. Si es hallado culpable podría permanecer hasta 10 años encerrado en una prisión de Estados Unidos.

"De acuerdo con la demanda criminal, Hopkins poseía ilegalmente nueve armas de fuego y municiones en su residencia en el condado San Juan, en Nuevo México, en noviembre de 2017", explica la oficina del fiscal del Distrito de Nuevo México y el FBI en un comunicado.

El abogado O'Connell ratificó que la acusación no está relacionada con su trabajo como comandante de los Patriots en la frontera de Sunland Park, donde detienen inmigrantes indocumentados y se los entregan a la Patrulla Fronteriza para que sean procesados. La oficina del fiscal general de Nuevo México informó en un comunicado que lo hicieron con unas 300 personas que cruzaban por este punto, justo por el hueco que queda cuando se acaba el muro metálico y comienza la montaña en esa zona.

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"Si era un crimen tan serio, por qué esperaron dos años para detenerlo", se pregunta O'Connell sobre la acusación de este lunes. Explica que Hopkins le comentó que las armas que hallaron en ese momento eran de su esposa, quien no tiene prohibido el porte de armas. Por ahora, el defensor planea evaluar cuáles son las evidencias que tiene el fiscal contra el comandante de esta milicia.

Asegura que la Rail Road Commission de Sunland Park, dueña de los áridos terrenos en los que se ubicó la milicia, podría estar involucrada en la detención del hombre de 69 años. Aunque tiene poca información al respecto, le contaron que la comisión le había pedido a los miembros de esta agrupación retirarse de la zona. Pero allí continuaban asentados este lunes.

El director de la Policía de Sunland Park, Javier Guerra, dijo a Univision Noticias que por ahora no ha habido una orden para desalojarlos del lugar.

Una reportera de Univision en la sala escuchó cuando Hopkins le contaba a su abogado que el sábado esa misma policía le pidió que los acompañara a la estación para responder algunas preguntas, pero que al llegar ya lo esperaban los funcionarios del FBI que lo arrestaron.


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La acusación

El agente especial del FBI, David Gabriel, argumenta en la acusación las razones por las que Hopkins debía ser detenido y que explican por qué dos años después él es arrestado.

Gabriel cuenta que en octubre de 2017 la línea de acceso público del FBI recibió un reporte sobre presunta actividad de una milicia extremista conformada por unos 20 miembros —llamada United Constitutional Patriots— en Flora Vista, Nuevo México, justo en la casa de Hopkins, quien se hacía llamar "el comandante". El documento cuenta que estaban armados con rifles AK-47 y otras armas de fuego, que testigos aseguraban eran disparadas en la residencia.

"Hopkins también dijo que los United Constitutional Patriots estaban entrenando para asesinar a George Soros (inversionista), Hillary Clinton (excandidata presidencial demócrata) y Barack Obama (expresidente de EEUU), porque estas personas apoyaban la Antifa", se lee.

Con esa denuncia, el 28 de noviembre de 2017, los agentes especiales del FBI Kalon Fancher y Monty Waldron fueron a la vivienda. Hopkins y Fay Sanders Murphy, su esposa, les permitieron ingresar y los atendieron en una especie de oficina, la de él, en la que los agentes vieron aproximadamente 10 armas de fuego inclinadas contra una pared dentro de un clóset sin puertas, a plena vista. Él dijo que las armas le pertenecían a su esposa.

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Ese día los agentes llegaron con una orden de revisión de la casa. En la cocina, encontraron un chaleco antibalas y una pistola que era propiedad de Hopkins y estaba cargada. Luego los llevó a la habitación principal, donde encontraron un rifle y Hopkins dijo: "Es legal, de hecho, se lo dio a mi esposa uno de mis hombres". En la misma habitación había una pistola más y un cartucho sobre una mesa.

En total, nueve armas fueron colectadas como evidencia, entre ellas una pistola nueve milímetros y una Taurus PT 22; un rifle Black hawk 12, otro Remington 597, uno Savage 98, uno Hiawatha 189R, un Marlin 60, un Stevens Savage 870 y un Army Jager AP80; así como municiones de distintos calibres.

Su pasado

Larry Mitchell Hopkins tiene prohibido el uso de armas de fuego y municiones desde hace un puñado de años. Entre otras razones, porque ya había sido condenado por al menos tres delitos graves, incluido el de posesión de un arma cargada en Michigan en 1996. Y sus problemas continuaron después de eso.

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En noviembre de 2006, fue arrestado en el condado Klamath, en Oregon, por personificar a un oficial de policía y portar armas de fuego y mostrarlas a un grupo de jóvenes, según se lee en el reporte policial. Ese día, vestía un uniforme negro con estrellas de rango a cada lado en el cuello de su camisa. También llevaba dos supuestas placas, una en el pecho que decía "agente", y otra dentro de un forro de cuero –como en las películas policiales– en la que se leía "agente de recuperación de fugitivos". Esa también la mostró a los policías que respondieron al incidente, a quienes les dijo que trabajaba para el gobierno federal "directamente bajo órdenes de George Bush", que iba en camino a buscar a un grupo de compañeros para desmantelar un laboratorio de metanfetaminas y que llevaba operaciones en Afganistán.

Pero al chequear el historial criminal de Hopkins, los policías descubrieron que tenía “numerosas acusaciones criminales”. Hopkins ya les había comentado incluso que “él no tenía permitida la posesión de armas de fuego”. Fue esposado y arrestado.

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Lo sentenciaron a 40 días de cárcel y 36 meses de libertad condicional por el delito de posesión de arma de fuego, y a 20 días y otros 24 meses de libertad condicional por hacerse pasar por un funcionario policial.

"No dejaré mis operaciones"

Al teléfono, Viper, el comandante en funciones de los United Constitutional Patriots desde el sábado, dice que aunque hayan detenido a Hopkins "con cargos viciados" la milicia seguirá activa.

"No dejaré mis operaciones porque somos ciudadanos legales ejerciendo nuestro derecho de proteger a Estados Unidos. Estamos ayudando a la Patrulla Fronteriza. No estamos aquí porque ellos nos lo hayan pedido, los estamos ayudando", dice.

Viper será quien comandará la milicia durante el tiempo en que Larry Mitchell Hopkins esté detenido. Él asegura que seguirán vigilando el muro.
Crédito: Almudena Toral/Univision

Los United Constitutional Patriots no entraron en el mapa de grupos de odio del Southern Poverty Law Center para 2018, pero su discurso y la manera como actúan se asemeja a lo que este centro cataloga como movimientos antigubernamentales. Años atrás estas agrupaciones despotricaban de los presidentes de Estados Unidos, pero ahora han encontrado en Donald Trump un aliado.

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Hopkins dijo a Univision Noticias en marzo que ven en él a alguien "en quien creer" porque defiende derechos básicos de los estadounidenses, como poseer armas de fuego. Y al escucharlos hablar, a Trump o a los milicianos, tienen discursos similares contra la migración que ha llegado en los últimos años al país. Ambos hablan de una "invasión".

Viper tiene determinación, dice que nadie lo moverá del campamento. Pero asegura que con el arresto de Hopkins no tienen certeza de cómo seguirán operando. El jueves, los pocos miembros que quedan —unos 8 de 20 que eran en marzo— se reunirán para tomar decisiones. "No hemos hecho nada ilegal, no hemos violado las leyes".

Desde que Univision Noticias acompañó a esta milicia en un patrullaje por el muro el mes pasado, algunas cosas han cambiado. Viper cuenta que ya no usan armas largas, como los AR-15 que empuñaban en aquella ocasión. Los cambiaron por sus pistolas de reglamento: "Es más fácil detener a la gente con un arma corta que con un rifle amarrado en el cuello. No podemos disparar, así que no necesitamos las armas largas".

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Al momento de la llamada este lunes, Viper se encontraba sentado solo en el caluroso campamento en Sunland Park, en el que antes había hasta cinco y seis personas al mismo tiempo. "No estamos patrullando con tanta frecuencia (...) pero mantengo un ojo en el pedazo del muro que está abierto, veo si cruzan (los inmigrantes)".

Ve también:

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A lo largo del muro en el sector El Paso, en Texas, pueden verse decenas de pantalones, camisas y prendas de ropa interior que van dejando los migrantes a su paso.
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La montaña del Cristo Redentor en Sunland Park, Nuevo México, forma un muro fronterizo natural entre México y Estados Unidos. A pesar de su difícil geografía y el frío de la primavera, muchos inmigrantes usan sus senderos para cruzar.
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Más de 40 personas se entregaron a la Patrulla Fronteriza en dos horas. Eran en su mayoría padres y madres con sus hijos en brazos, incluso bebés, que vinieron a Estados Unidos buscando mejores oportunidades de empleo.
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Al no haber muros en la montaña del Cristo Redentor, la zona es vigilada permanentemente por la Patrulla Fronteriza y por sensores de movimiento. No es este el punto por el que ocurre el grueso de los cruces de indocumentados en el sector El Paso.
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El arresto de un grupo de inmigrantes indocumentados en Texas, visto desde una vía.
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"No habla inglés, solo español", se lee en el sobre que el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) entregó a la familia hondureña Vindel una vez que fueron liberados. Eran un padre y una madre con sus dos hijos. Los adultos fueron dejados en libertad, pero con un grillete en sus tobillos y deben presentarse en los próximos días con un oficial de ICE en su nueva dirección.
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Aunque la Patrulla Fronteriza no tiene cifras exactas de cuántos coyotes han sido detenidos en los últimos años, aseguran que continuamente comparten información de inteligencia con las autoridades mexicanas. Explican que los traficantes de personas no cruzan a Estados Unidos pero sí guían a los migrantes hasta el río, por lo que debe ser el gobierno vecino quien efectúe las detenciones.
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De un lado, el izquierdo, Ciudad Juárez, México; del otro, Sunland Park, Nuevo México.
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Un niño guatemalteco ve al oficial de la Patrulla Fronteriza mientras él le hace preguntas a su padre.
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Un agente de la Patrulla Fronteriza acompaña a un grupo de inmigrantes indocumentados hasta una de las puertas de acceso a Estados Unidos, donde los espera otro equipo para trasladarlos al centro donde le hacen las primeras entrevistas para luego remitirlos a ICE.
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La frontera del sector El Paso está resguardada en buena parte por una verja metálica doble. Y no toda tiene muros construidos por el hombre, solo 83 millas. Otra parte tiene barreras naturales, como montañas.
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A través de los sensores y las cámaras a lo largo de la frontera, la Patrulla Fronteriza detectó que un grupo de seis inmigrantes indocumentados intentaban cruzar a Estados Unidos con una escalera improvisada para escalar el muro fronterizo en el sector El Paso. La vigilancia del lugar se activó incluso con un helicóptero.
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Una vez que los migrantes centroamericanos se entregan a la Patrulla Fronteriza son interrogados sobre su identidad. Este lunes, uno de los agentes aseguró que un joven había falsificado un acta de nacimiento para disminuir su edad a 17 años y ser tratado como menor.
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Los oficiales de la Patrulla Fronteriza en El Paso aseguran que nunca habían visto cifras tan altas de inmigrantes arrestados en este sector. Enero y febrero de 2019 fueron dos meses en los que repuntó el dato, con más de 1,000% de variación en relación con los mismos meses de 2018.
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Un tramo del muro fronterizo en el sector El Paso es levantado para sustituir el anterior, que se ve justo enfrente, y que fue instalado hace más de 10 años.
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En la verja de El Paso es común ver zonas en las que los inmigrantes cortaron la estructura para poder entrar a Estados Unidos sin entregarse a la Patrulla Fronteriza. Los agentes aseguran que quienes se encargan de hacer los cortes son los coyotes.
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El agente Frank Pino asegura que durante sus patrullajes de este año ha sido común encontrar grupos numerosos de inmigrantes indocumentados que quieren entregarse para pedir asilo. El grueso de las personas se rinde en el tramo que va de Ysletas a El Paso, ambos en Texas.
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En un tramo de la zona de Santa Teresa, en Nuevo México, el muro de acero se acaba y el camino queda abierto y es aprovechado por los inmigrantes indocumentados para cruzar. En la imagen, una patrulla fronteriza vigila el área.
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Un oficial de la Patrulla Fronteriza abre la puerta para salir del cinturón que vigiló.
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