Liberia acordó recibir hasta 1,200 personas deportadas desde Estados Unidos, provenientes de terceros países, en uno de los acuerdos de mayor alcance de este tipo bajo la administración Trump. La medida reaviva el debate sobre las
deportaciones a países distintos al de origen, como el caso de Roberto Mosquera, quien habría vivido durante décadas en Miami y lleva más de un año recluido en Esuatini.