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Ía. Unas valientes mujeres comunitario para que los menores no se acuesten sin comer.
Regresamos con adriana villamaín y los detalles de una cruda realidad. Adriana: como si a sus vidas llenas de carencias le faltaran otras tristezas, desde hace unos meses el hambre se convirtó en una cruel compañera que persigue a estos niños de ía y de noche.
>> hay ías que no comemos, a veces í. Ayer no coí, porque no haía nada que comer.
Adriana: daniel tiene 11 años. En su inocencia asegura que a veces prefiere quedarse dormido para no escuchar los ruidos que hace su esómago cuando se acuesta sin comer.
>> me comienza a arder la barriga. Adriana: no es elúnico que sueña con un pedazo de pan y una taza de chocolate al ía.
>> hay algunas veces que mi paá no tiene plata para hacer el almuerzo. Adriana: soía tiene 12 años y es la mayor de su familia.
En su casa de madera y de pástico no hay ni siquiera una cocina. Al frente, su maá y su paá encienden este foón de leña para preparar la taza de caé con la que a veces pasan el ía.
>> a veces quisiera salir corriendo... Pedir como uno pide pero tambén a veces uno duda el stand.
Adriana: azucena no esconde su dolor ni su embarazo. No consigue trabajo desde que comenó la pandemia.
El hambre es la misma para ás de 100 familias refugiadas. La mayoía lo perdieron todo por la pandemia y fueron piedad.
>> hay niños que no tienen ganas de vivir. Hay veces que los sacan...
Hay veces que tambén nos humillan. Adriana: fueron estos rostros sin alegía los que tocaron el coraón.
>> no hay nada ás duro que tu hijo te diga maá, tengo hambre. Y ú decirle no tengo.
Yo paé por eso. A veces lo que me motiva.
Adriana: ese fue el momento que convencó a su maá de armar una cocina en el primer piso de su casa, que prestaron sin cobrar un centavo y con la ayuda de ía éndez como una íder del barrio, fundaron el comedor que se convirtó en el lugar preferido de los pequeños. En este lugar donde parece que la esperanza ha desaparecido, donde escasean los servicios úblicos y donde el hambre acecha, parece que laúnica hora feliz para los niños es asistir al comedor de carmen y lia.
Ya casi es medioía, los niños esperan para disfrutar de laúnica comida del ía. ¿para qé trajiste esa cuchara?
>> para comer. Almuerzo.
Adriana: adentro carmen cocina lo que le han regalado para el almuerzo personas de buena voluntad. >> yo tuve seis hijos y tambén me toó duro.
Uno de que lo necesitan. Adriana: los niños siempre esán felices con el meú.
Afuera la fila crece y hay muchos esperando. Aí que los pequeños no pierden tiempo en comer su fesín de arroz y garbanzos.
Sonrisas invaden el comedor. Los padres esán ás que agradecidos.
>> hay veces que no hay para el almuerzo. Desde que luis nos esá ayudando pues.
>> buenas tardes como niños. Adriana: carmen reza todos los ías para que el proyecto crezca y puedan alimentar a esa fila de niños que crece mientras se agudiza la necesidad en el barrio.
Esá convencida que todaía hay mucha bondad en el mundo y que 10 no la va a dejar sola en su batalla contra el hambre. Pero sabemos que tambén hay mucha bondad y solidaridad para quienes quieran darle una mano a este hermoso proyecto destinado a mitigar pueden llamar al teéfono que ven en pantalla