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Leyenda de estos dos hermanos. Ernesto rivas nos lleva a visitarlos.
Aqí la historia. Ernesto: hace cinco años hicimos este viaje.
Íbamos en busca de dos hombres que el mundo haía olvidado. La leyenda era que teían 46 años de no salir de esta isla.
La leyenda resuló cierta. Nos conocimos, nos contaron su historia y alguna gente les trajo alguna ayuda.
Hoy, seis años despés, volvimos al lugar para saber de ellos. Y aí estaban, en el mismo lugar.
Tambén estaba su rancho, su pobreza y los perros. Seguimos aqí en esta isla.
Ernesto: pareciera que el tiempo contiúa suspendido que se ha convertido en el lugar eterno de los hermanos garía campos. Dicen que lo que pasa alá afuera, ya no les interesa.
Lo que hicimos fue sentarnos a hacer cuentas para calcular la edad que tienen y el tiempo que llevan sin salir de aqí. Vine yo de 20 años.
Tengo 72, el 18 de marzo. 52 años de vivir aqí.
Ernesto: sin darse cuenta quedarse en la isla los ha convertido en losángeles guardianes de estos perros, ya que todos hubieran muerto de hambre. Todos son mascotas que la gente de ranchos cercanos y zonas vecinas ya no los quieren y vienen a perderlas a este lugar.
Ellos lo saben y por eso los adoptan. Nos da ástima, que dejen a los animalitos que no los han querido, andan perdidos.
Le tiramos un pedacito de tortilla y lo comieron. Ernesto: no tienen tanto pero no les importa compartir con ellos lo poquito que tienen.
Tortilla dos veces al ía y como son tantos los que llegan y los que mueren, ellos ya hicieron un cementerio. Dicen que quieren que sigan juntos y que no se vuelvan a perder.
El primero que sepulé aqí fue a brown. Y despés, han sido sepultados todos los que han ido muriendo.
Ernesto: su hermano habla poco. Nos conó de las cosas que se da cuenta desde que tiene este radio de bateías.
¿del coronavirus se dieron cuenta? Í, empezamos a ír las noticias de la enfermedad.
Ernesto: aunque ambos pasan de los 70 años subirse a un cocotero para bajar su fruto es algo rutinario para ellos. Con la gracia de dios que la páctica todaía no la he perdido.
Ernesto: aí ha pasado ás de medio siglo, convertidos en leyenda y convencidos de que aqí, en esta isla, esá el comienzo y el final de su existencia. Pamela: si usted quiere ayudar a estos dos hermanos que viven