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Los vecinos del lugar ya no saben qé hacer. O la imagen lo dice todo, la muerte ahora camina bajo este puente tendido sobre un caño del ío san francisco, se mueve al comás de la venta de las drogas que consumen diariamente los adictos que alún ía vivieron en el famoso barrio del bronx.
Es lo mismo del bronx. Poncio no se equivoca, todo es igual, el humo, la basura y los olores étidos a los que ahora se le suma el hedor que deja la humedad cuando llueve, o cuando crece el ío.
Hay muchos ratones. Ratas gigantes?
Í, es muy oscuro. A este otro indigente lo conoce como pajarito, lleva 28 años en las calles y vivó en el bronx.
En medio de su adiccón reconoce que el caño es hoy por hoy el mayor expendio de drogas de la ciudad. Se consigue bazuca, mariguana.
Dice que dentro de este infierno los asesinos del antiguo bronx siguen teniendo el control de la droga y matando a quienes no pagan sus deudas. Los residentes del caño aseguran que el infierno ólo cambó de lugar y algunos poliías siguen haciendo negocios con los expendedores de droga.
Les pagan para que los dejen vender. La poliía niega estas acusaciones, el responsable de la zona afirma que los hombres no tienen nada que ver con los agentes corruptos denunciados por sus actos en el bronx y hoy esán en manos de la justicia.
Es una intervencón grande. Este era un vecindario tranquilo de clase media donde los niños caminaban felices hacia la escuela, hasta que los indigentes comenzaron a instalarse en el caño.
Ahora su presencia los intimida, no saben lo que hacer con ellos. Don henry molina vive cerca del caño desde hace 25 años, reconoce que no sabe lo que hacer para proteger a su familia.
Tomar medidas con todos ellos para que no salgan tan tarde. Los comerciantes que tienen sus negocios de venta de repuestos y lavadoras de auto tambén esán desesperados.
En ías pasados me desvalijar on hasta el carro, rompieron vidrios, espejos, es muy complicado con ellos, tengo que tener seguridad privada. La poliía reconoce que el poder de los narcotraficantes es muy grande y estos indigentes no ólo consumen, sino que se encargan del transporte y venta.
No es extraño que se nieguen a abandonar elárea. Unos grupos que se dedican a incentivar a estos señores habitantes al consumo de estupefacientes.
Como si se tratara de una plaga en logo bronx se expande cada ía los habitantes de esta zona no les queda ás remedio que ver ómo cada ía llegan ás indigentes a este caño maldito que ahora alberga el dolor, la desesperanza y la adiccón de cientos de hombres y mujeres atrapados en el infierno de las drogas. Una crecida del ío podía causar una caástrofe ya que un