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Pástico y madera, decenas refugiados aprenden a leer y escr porta: en una humilde escuela decenas de niños venezolanos aprenden a leer y escribir, incluso algunos reciben su única comida del ía, adriana villamaín ha viajado hasta una remota comunidad de colombia para traernos los detalles de este noble proyecto que esá cambiando vidas. Imaginacón de los niños no hay imposibles, aqí, en esta, la escuelita del valle de la vega, de piso y tierra, basta con escuchar la voz de la profesora maribel durante las clases de ingés para soñar con mundos felices donde no existe la pobreza.
Y donde hay comida para sus hambrientos esómagos. Este lugar se ha convertido en elúnico espacio donde estos aprenden a leer y a escribir, y donde tambén al medioía reciben un plato de comida.
>> deben en unas circunstancias bastante precarias, a veces no tienen comida, el refrigerio que se les ofrece aqí probablemente es la comida que ellos vayan a tener durante el ía. Bueno, es que siento como un nudo que, ya va, no me deja ni hablar.
Adriana: ella cuenta que saló de venezuela con lo que teía puesto, y asegura que su vida seía un infierno sin esta refugio y esperanza. >> somos una comunidad vulnerable, porque yo por lo menos a su emigrante cerramos damos gracias.
Adriana: la propia maribel asegura que el centro sobrevive de milagro, casi siempre con lo poco que consiguen los padres y la invaluable ayuda de la organizacón cristiana samaritanos. Diana, tambén migrante, es la encargada de preparar los alimentos de los niños, aí sean ólo los emparedados que calientan de manera artesanal.
>> una niña dice que estaba mareada, le preguné si haía desayunado y me dijo que no. Adriana: a esta escuelita los niños vienen tres veces a la semana, los mayores de nueve años dos veces, y los adolescentes nada ás los ábados.
>> uno como madre busca que los niños,, quiás no para una buena alimentacón, pero í para que no se acuesten con el esómago vaío. >> no tienen un documento legal que puedan presentar, en muchos colegios ponen una barrera para que estos niños ingresen, nosotros aqí tratamos de enseñarles a leer, por los menos las cosas ínimas.
Adriana: a pesar de los esfuerzos de la comunidad la escuelita no puede recibir a un niño ás, no hay agua y mucho menos enería eéctrica, tampoco de materiales diácticos o profesores para enseñarle ás alá de lo ásico. >> buscamos que tenga ás seguridad en la parte educacional, ás acceso a la parte espiritual donde ellos puedan encontrarse con dios.
Adriana: a pesar de las dificultades todo esán felices con la escuela. >> muy bien, me gusta, nos enseña ingés, nos enseña a cantar.
Adriana: en su inocencia los pequeños de este polvoriento saón de clases sueña con que la cancón de la profesora maribel no termine, que tampoco se acaben los emparedados que les preparan a diario y que no se detengan las horas en este mundo feliz que ólo se puede construir en este refugio al que llaman escuela del valle de la vega. Borja: esta escuela beneficia a