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Donaciones de comida para los ás afectados. Nuestra colega adriana villamaín tiene los detalles y nos cuenta ás.
Abra la cortina, deje que entre el sol... Adriana: es el grito que anuncia la hora ás feliz del ía para quienes esán encerrados en sus casas por culpa de la pandemia.
¡es la zumba poliía! Son patrulleros ahora instructores de zumba vestidos con los uniformes de siempre pero bailando seguidos de quienes salen a los balcones o a las ventanas.
No importa que el balón sea estrecho o que las ventanas tengan rejas, hay espacio para todos. Dice el organizador que las clases duran cinco minutos tres veces al ía.
En diferentes barrios ha puesto a la gente ás tranquila. Trabaja la salud mental teniendo en cuenta que llevan mucho tiempo encerrados.
Adriana: es la curiosa forma que encontó la poliía para confortarlos. Uno se tiene tan ólo y ver ómo la gente...
Antes no saía y ahora, í. Nos distrae tambén.
A nosotros encerrados, nos distrae. Adriana: a medida que la zumba se hace ás popular la ciudad confirma que reciben 200 llamadas al ía de personas que les piden a estos instructores que los visiten en sus conjuntos residenciales.
Al final de cada jornada muchas personas les regalan comida para que se las lleven a los barrios ás necesitados que tienen trapos rojos colgados en la puerta como señal de que tienen hambre. Dios se los ayude, dios se lo pague.
Adriana: dicen que con la zumba viene la alegía. Ólo con hambre no esperaba nada en el ía de su cumpleaños.
Aseguran los poliías que al final del ía, terminan exhaustos pero felices.