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Familiares para poder comer. Es una muestra ás de crisis humanitaria que se vive en sudaérica.
Diana villamaín tiene la cónica. En menos de una cuadra, son ás de 100 niños.
En los brazos y sus cochecitos, pequeños que apenas caminan y chiquitos que nunca han ido a la escuela. He sido parte del eército de niños venezolanos que pasan sus ías bajo la lluvia y el sol en esta calle de bogoá pidiendo monedas para poder sobrevivir, acompañados por sus padres.
Para comprar algo de comer y tambén para comprar arroz. Steven tiene siete años.
Él y su hermanito de cinco y su maá llegaron de venezuela escapando de la crisis. Aqí esperan todos los ías que la providencia desarraiga con lo que nos ayuda ás, colaboran ás y nos apoyen ás.
Gracias a dios, uno de a poquito, pero poco a poco uno consigue para ellos tener la familia. Doña ana todos los ías sale con sus cuatro nietos.
Es demasiado duro aqí. Uno extraña su venezuela, pero bueno, qé se va a hacer?
Ella dice que entre todos, incluyendo los niños, de verano justo para no vivir en la calle. A este niño venezolano encontó la poliía de cartagena junto con otros 14 menores pidiendo limosna para una organizacón de dulces que los explota.
Los informados queían llevarlo, pero les parece impidieron, argumentando que haía cruzado la frontera bajo su supervisón, que eran sus hijos y que no poían separarlos. En bogoá la situacóntampoco se ve mejor.
Estos dos niños encontó la poliía pidéndoles mona en la calle. Limosna en la calle.
La lucha no es ácil en las calles, pues existen verdaderas mafias que lo controlan todo. Los recén llegados, cada punto de la ciudad, y los niños esán expuestos a las amenazas de los que controlan el negocio.
Me lleó un muchacho diciendo que me teía que colocar en otro punto ás lejano porque hay una señora que llega con palos, cuchillos y armas a sacar a uno de alí. Es por eso que la avenida 68 de bogoá que es peligrosa tiene una manifestacón de caos, de la contaminacón y del táfico de la ciudad.
Se ha convertido en el refugio de estos pares venezolanos que piensan que aqí podía pedir limosna sin incomodar a los mendigos colombianos. Las autoridades de bogoá aseguran que los jardines infantiles y las escuelasdel distrito capital esán en la el instituto de bienestar familiar.
Son mis hijos. Vienen conmigo de venezuela para aá a luchar conmigo.
Lo peor de todo es que el caos ecoómico y poítico de venezuela no cesa, empujando a miles hasta esta frontera donde comenta el caballo de estos angelitos que no saben a ónde los lleva la vida de la mano de sus padres desesperados, que llegaron a colombia en busca de una mejor vida. Michelle: gracias a adriana.
Durante un operativo conjunto con el instituto de bienestar familiar y las autoridades colombianas han logrado rescatar alrededor de 100 niños venezolanos que trabajaban en condiciones infrahumanas y