
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Cuenta de sus pecados y el confesor lo absuelve. Ilia: estuvimos aí.
Reportera: este estacionamiento se convirtó en un confesionario al aire libre. El padre nos confeó que preocupado por el cierre de las iglesias decidó ofrecer confesiones donde la gente viene en sus autos y alí se confiesa.
Muchas personas esán viniendo. El parqueo se llena de carros.
Reportera: son tres que esperan sentados al aire libre. Cuando los autos circulan ven un cartel con el úmero del teéfono celular del sacerdote que les toó.
Deben marcar y empieza la confesón. El teéfono se usa para poder onir, no se da la confesón por teéfono.
Porque una confesón por teéfono no es permitido. No es álido.
Para una confesón álida el sacerdote tiene que estar en la presencia del penitente. Reportera: los fieles llenan el estacionamiento, antes de la hopra indicada.
Una oportunidad de confesar. Sobre todo en este tiempo.
V no tener miedo de contagiar ninguna bacteria. Ni nada.
Tranquila en mi carro, no bajo, abrir puertas. Ás ácil que esto no puede ser.
Creo que es incríble durante estos tiempos tan diíciles. Reportera: la ventana cerrada de los autos no es obstaculo para la confesón.
Algunos tienen el vidrio bajo, otros tienen subido. Pero no es diferente cuando uno entra en confesionario.
Tiene una pared o una ventanilla. No es nada diferente.
Reportera: ya contesados con la mano en alto bendice sus fieles