La demanda alega que Facebook supuestamente abusa de su posición dominante en el sector al comprar empresas rivales como Instagram y WhatsApp, dos servicios que tienen miles de millones de usuarios y que ahora forman parte de las aplicaciones del gigante tecnológico. Los demandantes argumentan que con estas compras se ha golpeado a la competencia y posicionado a la red social como un poder monopólico.
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