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Una madre y sus ocho hijos viven uno de los momentos más difíciles de su vida tras la detención de su esposo y padre y la enfermedad terminal de una de carmen le contó a vilma tarazona que solo espera que su esposo recupere la libertad para poder despedirse de la pequeña. La vida la está ahogando.
Su esposo fue detenido por ice en tampa por manejar sin licencia. Él era el sustento de la familia.
Ella fue desalojada del lugar donde vivían y terminó viviendo en la calle durante un mes y medio con sus ocho hijos, con edades entre los cinco meses de nacido y 16 años. Fue duro, duro.
Fueron momentos. Muy duros.
Teníamos que turnarnos para entrar a al guagua, asearnos con con botellitas de agua, con jabón. En miami la rescató la organización hermanos de la calle, que la encontró deambulando por las calles con sus ocho hijos.
El dolor más grande que carga es su hija de cuatro años, que está desahuciada y tiene un tumor en la cabeza y le acabaron de dar seis meses de vida. Le da miedo que su esposo preso no alcance a despedirse de ella.
Y le pido a dios tiempo. Yo no quiero que ella se vaya pensando que papá se cansó, que papá la abandonó, que papá ya decidió no luchar más por ella.
Todos los días le pido a dios que toque el corazón del oficial a cargo de de su deportación. Sus hijos saben que con su hermanita enferma y que ahora alimentan a través de una sonda, están en una carrera contra el tiempo mientras su padre está detenido.
Solo tenemos que por lo menos salga. Y está en su último momento porque ya no me queda mucho.
Cuando llegan de la escuela, las niñas más grandes ayudan a la madre a cuidar a los más pequeños. Con ella, cambiarle los pañales, darle tetero.
Aseguran que auto deportarse a venezuela no es una opción porque los médicos dijeron que si la niña se sube a un avión, el tumor se le puede reventar. No quieren entender que ella se sube al avión, se muere.
Carmen y sus ocho hijos están a la espera de dos milagros la sanación de la pequeña de cuatro años y la liberación del padre y esposo a carmen, la tormenta. Desvanece.
La verdad, vivo con miedo y trato de vivir cada día con ella como si fuera el último, porque solo dios sabe cuándo va a ser.