La
Gran Manzana se viste de gala para albergar un hito deportivo: por primera vez en 27 años,
los Knicks de Nueva York son anfitriones de un partido de las Finales de la NBA, liderando la serie por un 2-0. En lo que marca la tercera ocasión histórica en que se miden ante los Spurs de San Antonio, la habitual euforia de la afición en el
Madison Square Garden se ha cruzado con un imponente despliegue de seguridad.