Muchos celebraron en las calles el veredicto con el que se declaró culpable a la expolicía de Minnesota, Kim Potter, quien adujo haber confundido su arma taser con su pistola cuando disparó y mató al joven afroestadounidense Daunte Wright. La fiscalía alegó que Potter había sido entrenada y no se justificaba su error. Su sentencia se conocerá el próximo 18 de febrero.
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