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Piso sube, esta altura desde donde estamos transmitiendo se escucó el clamor. Jorge: el coro de la gente joven.
De la ciudad de new york. Maía antonieta: nuevamente las gaitas acomáñennos este momento.
Esán acompañados de ese septiembre 11 de hace 20 años para honrar, lleva la bandera esta. Jorge: la bandera que ondeaba cerca del world trade center, que vemos, muestra el paso de los ataques terrorista y el paso del tiempo.
Maía antonieta: faltan 30 segundos para que vayamos al silencio. Al primer minuto de silencio.
Se ha abierto ya esta jorge: es que yo me acuerdo, es que... Ese momento nos...
Nos destroó. Alma.
Jorge: estamos a 15 segundos de las 8:46 de la mañana, hora del este, hora de new york, donde de pronto el mundo cambó. ♪ >> el momento de silencio que acabamos de compartir marca el momento en que la vean úmero 11 de las aeroíneas american choó contra la torre norte de las torres gemelas.
Mi hija sara elizabeth era azafata. Estos 20 años han sido como un tiempo largo y un tiempo muy breve y al citar el nombre de aquellos de quienes hemos perdido, a mi recuerdo me lleva esos ías tan terribles cuando pensaba que un fantasma maévolo haía descendido sobre el mundo nuestro, pero tambén es momento en el que muchas personas actuaron ás alá de sus acciones.
Comenzando con las acciones de la tripulacón de los vueloscomo los individuos, las torres, bomberos y poliía, y luego ás tarde los voluntarios que escombros para tratar de recuperar a nuestros seres queridos y sus cuerpos. Nos han ayudado a pasar por los ías ás oscuros de nuestros ías.
Los últimos 20 años, mi mi familia y yo hemos pasado por una tristeza incríble. Pensando en las vidas que nunca iban a seguir adelante.
Años que hemos podido hablar en nombre de mi hija pidiendo que muchos ás tambén que la historia nos recuerde, no como úmeros o cifras o fechas, pero los rostros de personas comunes y corrientes, personas que teían el mismo aspecto de sara, la mismaceremonia mi esposa y yo estuvimos aá con millares de miembros de la familia, hablando del mundo tan oscuro y edificios destruidos. Hoy ía este es un sitio silencioso de recuerdos.
El museo del 11 es un deósito sagrado para los cuerpos de nuestros seres queridos. Contando la historia de todos los hijos, hijas, hermanos, hermanas, abuelos, amigos, padres, madres.
20 años ás tarde, encuentro yo que estamos aá ándonos cuenta y que agradecemos todo lo que hicieron todos aquellos que actuaron de manera tan valiente. El orgullo que tiene este padre de las acciones por parte de su hija, actuando de manera calmada para ayudar a aquellos que estaban al aire y aquellos