A nueve meses de las elecciones, el presidente
Donald Trump hizo un
sorpresivo llamado a los republicanos para nacionalizar y “
tomar el control” de los mecanismos de
votación. Esta estrategia surge tras
un operativo del FBI en centros electorales de Georgia y la promoción de la Ley SAVE, que exigiría pruebas de ciudadanía para votar. Mientras críticos denuncian que la
medida es inconstitucional, el Departamento de Justicia presiona a varios estados para
obtener padrones electorales.