Las
autoridades federales y locales investigan el ataque armado en el mayor centro islámico de San Diego,
California, que dejó tres muertos. La policía confirmó el hallazgo de
mensajes sobre orgullo racial en una de las
armas largas utilizadas por los agresores, dos adolescentes de 17 y 18 años que después se quitaron la vida. El
FBI analiza
el entorno y las redes sociales de los jóvenes, mientras la mezquita permanece cerrada por tiempo indefinido.