Una
investigación publicada por
PLOS ONE indica que
la menta posee
propiedades vasodilatadoras que favorecen el
control de la presión arterial. Expertos sugieren que el uso de su aceite esencial podría
disminuir el riesgo de infartos al mantener cifras bajas de tensión. Aunque los resultados son prometedores, los médicos recalcan que
esta planta funciona únicamente como un coadyuvante y
no sustituye los tratamientos farmacológicos tradicionales.