A sus 34 años, George Davis vivió momentos de puro
terror al ser alcanzado por una bala mientras esperaba su transporte en la
calle 6.ª de Austin. Durante el tiroteo masivo, Davis resultó
herido en la espalda y tuvo que ser operado de emergencia.
Aunque físicamente se recupera tras tres días en el hospital, el sobreviviente de ascendencia mexicana confiesa que las secuelas emocionales de este
suceso traumático siguen presentes en su vida y en la de su familia.
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