El
terremoto de magnitud 7.4 con epicentro en el departamento del
Chocó, Colombia, provocó daños en las
fachadas, cristales rotos y grietas en múltiples edificios de Manizales. Las autoridades locales acordonaron zonas comerciales y restringieron el
acceso a oficinas con estructuras de vidrio para
prevenir accidentes. Asimismo, la caída de las líneas telefónicas móviles obligó a
la población a utilizar internet para
comunicarse con sus familias.