Una familia que celebraba el domingo de Pascua en un parque de Long Beach encontró un cráneo y otros r
estos humanos semi enterrados junto a
huevos de colores. El médico forense confirmó que los huesos pertenecen a un niño, aunque su identidad y causa de muerte siguen siendo un misterio.
Las autoridades mantienen una investigación activa en este centro recreativo familiar,
advirtiendo que la identificación de la pequeña víctima podría demorar meses o incluso años.