Una ola de
incendios forestales sin precedentes arrasa el
sur de Georgia y el norte de Florida, destruyendo al menos 50 viviendas y amenazando a miles más. El
gobernador Brian Kemp declaró estado de emergencia en 91 condados mientras los
bomberos luchan contra las llamas que ya consumieron más de 33 millas cuadradas. Las autoridades
prohíben las quemas en la región debido a la
sequía, mientras
FEMA autoriza
fondos federales para ayudar en la recuperación de las zonas afectadas.