Cerca de 170,000
salvadoreños en Estados Unidos viven en incertidumbre a la espera de una resolución definitiva sobre la ampliación del
Estatus de Protección Temporal (TPS). Mientras la mayoría aguarda un resultado favorable para no perder sus familias y trabajos, un sector decidió retornar voluntariamente a El Salvador por temor a persecuciones o deportaciones, enfrentando ahora el reto de reinsertarse en un país al que muchos no planeaban regresar.