Las autoridades detectaron drones sospechosos sobre la
base Fort Lesley J. McNair en Washington, lugar de residencia de altos funcionarios como el secretario de Estado, Marco Rubio. El
incidente elevó las alertas de emergencia en múltiples instalaciones militares del país, revelando la vulnerabilidad del suelo estadounidense frente al
conflicto en Medio Oriente. Aunque no reubicaron a los secretarios,
el evento intensifica el temor por posibles represalias directas contra el liderazgo de Estados Unidos.