El despliegue de aviones de combate F-22 en Israel y la presencia del
portaaviones USS Gerald R. Ford en Creta refuerzan la presión de Washington sobre Teherán. Mientras el presidente Trump analiza posibles ofensivas, el Pentágono expresa sus reservas ante el alto riesgo de
una campaña prolongada que involucre a
soldados estadounidenses. Los mandos
militares advierten sobre las
consecuencias de una guerra abierta en la región ante el
incremento de activos bélicos en el Mediterráneo.
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