La
exclusión de deportistas transgénero de los Juegos Olímpicos 2028 genera dudas logísticas sobre quién financiará los costosos
exámenes de ADN requeridos. Aunque el organismo internacional ya
oficializó la prohibición, el protocolo de
aplicación presenta vacíos respecto a casos complejos donde
la genética no coincide con el desarrollo físico de la atleta. El debate escala mientras sectores políticos y científicos
discuten si la medida garantiza la equidad o vulnera derechos fundamentales.