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Te amo. (ambos lloran) perdóname.
Perdóname. No hagas más difíciles las cosas para el niño.
Hola, ya llegué. ¡mi papá!
¡papá, llegaste! ¿cómo está mi campeón?
¡bien! ¿dónde está ponchito, ah?
¿dónde está? ¿dónde está mi hijo?
¡aquí! ¡aquí está!
¡aquí está! ¡el niño más hermoso del mundo que quiero tanto!
¡y al que le voy a hacer cosquillas! - (grita) - (ríe) ¡mucho, mucho, mucho, papá!
¡muy bien! ¿y a mí?
¿me quieres? ¿me quieres o no, poncho?
Dime, ¿me quieres? Sí.
Más te vale. ¿y qué?
¿a mí no me vas a abrazar? Sí.
Más te vale, alfonso. Más te vale.
Que no solo tienes padre, sino también tienes madre. Aquí está el dinero para los gastos de la casa y de ponchito.
Esto es lo de mis gastos. ¿los de tus gastos?
Cuando sé perfectamente cuáles son tus gastos, giovanni. Cuando sé perfectamente para qué quieres ese dinero.
Eloísa, por favor, no discutamos. Estamos a punto de irnos a la cama a dormir.
¿nos vamos a acostar de nuevo enojados? Me voy a dar un baño y, por favor, no discutamos más.
, lo sabía. Sí, no lo niego.
Me eché mi cervecita con mis cuates, pero ya estoy aquí, eloísa. No te enojes.
A ver, deja de gritar, que el niño está presente. Mejor vámonos a dormir.
No vas a dormir conmigo. Vas a dormir aquí en la sala.
Porque no te soporto borracho en mi cama. Ah, pues es que me duermo.
Aquí nos vamos a dormir, joven. Véngase pa' acá.
Mi angelito hermoso? ¿te regañaron en tu casa?
Aquí no nos ponemos tristes y mucho menos lloramos, porque aquí somos felices y sonreímos, y nos la vamos a pasar muy bien. Y eso es lo que vamos a hacer.
Además, a los niños guapos como tú se les regala un premio. (ríe) así que a ti y a todos los niños les vamos a regalar un premio.
(todos) ¡sí! Desde que nos casamos, puras promesas contigo.
Y ya estoy harta. Ya estoy cansada de solo vivir de promesas.
Y de vivir, de dormir, de convivir con un borracho. Estoy harta, giovanni.
Harta. Te amo.
(ambos lloran) perdóname. Perdóname.
No hagas más difíciles las cosas para el niño. ¡y ya, vete!
(llora) papá... Papá...
Recuerda que te amo, hijo, ¿sí? - te amo mucho.
- papá... Te amo, hijo.
¡papá! ¡papá!
(llora) ¡papá! ¡no me dejes solo!
¡papá! ¡papá!
Si tenías hambre, ¿eh? Ya ves, ya casi te terminas todo tu lunch.
(ríe) eres muy buen niño. A ver, ¿por qué no desayunaste en tu casa?
Mi papá no está. Ah.
Bueno. Seguramente tu papá no está en tu casa porque se fue a trabajar.
Pero tú tienes que desayunar antes de venirte a la escuela, ponchito. Dígame, ¿le hace algo?
El papá de ponchito y yo estamos en proceso de separación. Se fue de la casa y ha sido un proceso muy difícil para el niño.
Ponchito, tienes que irte a tu casa con tu mamita. - vas a estar bien, sí.
- no. Y mira, si te sientes triste, le dices a tu mamita que te ponga el video y la canción de la ardilla minga.
Te vas a sentir mejor, ¿sí? Te veo mañana.
Te prometo que vamos a tener un día muy feliz, ¿sí? Pero ahorita tienes que irte con tu mamita.
¡no quiero! ¡no quiero!
Alfonso, vámonos. La maestra isela tiene que entregar a los otros niños.
Y nosotros tenemos que irnos para la casa. Así que ya, vámonos.
Ve, ponchito. Ándale.
Sé un niño bueno. Ah, sí, su lonchera.
Ve a casa. Te veo mañana, ponchito.
Hola. ¿qué tal?
Necesito que me ayuden a dejar el alcohol. - claro que sí.
- por favor. - claro que sí.
- gracias. Anda, a juga para los gastos.
Ya cobraste, ¿no? Sí.
Aquí lo tienes. ¿y también vas a dejar tu parte del dinero para tus gastos de borracho?
Sí, estoy dejando dinero para mis gastos, pero no para la borrachera, porque comencé a tomar ayuda para dejar el alcohol. Ni tú te la crees.
(balbucea) no la traigo, señora directora. Entonces, no podemos entregárselo.
Discúlpenos, por favor. ¡papá, papito!
¡ponchito, hijo! Ponchito, no puedes salir todavía.
Papá, llévame contigo. Sí quiero, campeón, sí quiero, pero no traigo la credencial para que te dejen ir conmigo.
Ponchito, ven. Ven conmigo.
Deja que la señora directora hable con tu papá. Ven.
Ponchito, el día de hoy, estuvimos revisando... ¿giovanni?
¿qué haces aquí? Eloísa, yo solo...
¡papá! No te puedes llevar a alfonso.
Suéltalo, déjalo. ¡no!
¡no me lleves contigo! ¡no quiero!
¿ves lo que ocasionas? No me lo voy a llevar, solo vine a ver cómo estaba, por favor.
Tranquilízate y deja de gritar, de ponerte tan agresiva, ve cómo está asustado el niño. ¡no, papá!
- te amo, campeón. - ¡no te vayas!
Te prometo que ya estoy haciendo todo para que estemos juntos siempre, ¿sí? Te prometo que nunca te voy a dejar, porque tú eres la mejor de las bendiciones de mi vida.
- te amo. - ¡papá!
¡basta, alfonso! ¡basta!
¿y usted qué tienen que soltárselo? ¿por qué nadie nos dice nada de cómo está?
Coraje. No soy una buena madre.
(llora) no lo soy. Ni de mis problemas.
Por favor, perdóname. Eres la mejor de las bendiciones que me ha dado dios.
Me siento muy arrepentida por lo que te hice. No sé qué hubiera sido de mí si algo te hubiera pasado.
Panchito, hijo... Me di cuenta de que te amo demasiado.
No sé qué hubiera sido de mí si algo te hubiera pasado. Y yo a ti, eloísa.
Eres la mujer de mi vida. Y por ti...
Por mi hijo, por nuestra familia, es que he cambiado. Por ustedes he dejado el alcohol.
Y yo por ustedes también estaré bien. Porque ustedes son lo que más amo en la vida.
Los amo tanto a los dos... Gracias, virgen de guadalupe.
Gracias por salvar a mi hijo y por salvar a nuestra familia. Gracias.