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Fernando: ¡ey, ey! Quiero hacer un brindis por el cumpleaños de mi jefa.
Todos: ¡salud! Rogelio: mamá, eres muy importante para todos.
Eres el pilar de la familia. >> ¡sí!
>> ¡bravo! Juan: ¡abuelita!
Frida: ¡mamá, mamá! Juan: ¡abuelita!
¡abuelita! Luchita: a ver...
Luchita: un aplauso a los frijoles estilo luchita. Silvia: le quedó deliciosa la comida, ¿eh?
El chicharrón en salsa verde y el mole rojo están de rechupete, ¿verdad? Luchita: qué bueno que te gustó, silvia.
¿qué no daría yo por mis hijos, por mi familia, por mis nietos, por mis nueras? Todo, todo daría.
Sergio: abuelita, ¿me puedo servir más? Luchita: ay, mi niño, toda la que quieras.
Me llena de felicidad el que hayan venido tu mamá y tú. Verónica: muchas gracias, doña luchita.
Luchita: no saben el dolor que si todavía no puedo creer que se haya ido tan joven. Era tan fuerte.
Rogelio: verónica, juan, ¿a eso vinieron? ¿a amargarnos el convivio?
Mamá, ven para acá. Reina, dale chance a tu abuelita que se va a sentar.
Luchita: rogelio, no seas así con tu sobrino y tu cuñada. Es el hijo y la esposa de tu hermano.
Rogelio: sí, mamá, pero no se vale que vengan a arruinar la fiesta cuando todo está perfecto. Tráele un palto limpio a tu abuelita y, tú, siéntate a comer tu arroz.
A mí tam juan: ¡abuelita! Luchita: juan, hijo.
Paola, ¿cómo están? Juan: bien, abuelita.
Luchita: mi rey. Paola: doña luchita, ¿cómo está?
Luchita: hija. Paola: un gusto verla.
Luchita: muy bien, hija. ¿por qué no viniste ayer al convivio familiar?
Al ser la novia de mi nieto juan eres parte de la familia. Paola: ay, seño luchita, me hubiera encantado, pero tuve que ir a visitar a mis abuelitos con mis papás.
Luchita: siendo así, te perdono. Pero vengan, les voy a dar de comer.
Juan: no, muchas gracias, abuelita, pero no venimos a ponerte a trabajar. Vinimos a ver cómo estás.
Luchita: más fuerte y más sana que nunca, hijo. Así que vamos, ¿sí?
La renta del departamento. Si no la pago, me van a echar a la calle con amanda.
Luchita: ay, hijo, ¿y por qué no se vienen a vivir acá? Yo vivo sola.
Así no tendrán esas preocupaciones de la renta. Fernando: amanda quiere su propia casa.
Casado, casa quiere. Y yo tengo unos problemitas económicos.
Necesito que me prestes dinero, ¿sí? Luchita: claro que sí, hijo.
Gerardo, pero qué grandote te estás poniendo. Gerardo: ya 18 años, abu.
Ya voy a cumplir los 19 y voy a hacer una megafiesta aquí en tu casa. Luchita: ay.
Gerardo: ahí en el jardín con mis amigos, ¿eh, abue? Luchita: sabes que esta es tu casa, hijo.
>> y como lo sabemos, invité a unas amigas para una pijamada aquí en tu casa. Luchita: muy bien, mi reina.
Frida: para que les hagas botanita, ma. Ay, qué rico estás cenando.
¿nos puedes hacer también a nosotros? Luchita: por supuesto que sí.
¿cuántos quieren? >> yo quiero dos.
Luchita: ¿y tú? Dos también, ¿verdad?
¿y tú, hija? Frida: no, yo con estos, ma.
Luchita: aespierta mamá luchita mira que ya amaneció ya los pajaritos cantan la luna ya se metió ♪ ¡mordida, mordida, mordida! Fernando: ¡ey, ey!
Quiero hacer un brindis por el cumpleaños de mi jefa. Todos: ¡salud!
Rogelio: mamá, eres muy importante para todos. Eres el pilar de la familia.
>> ¡sí! >> ¡bravo!
Juan: ¡abuelita! Frida: ¡mamá, mamá!
Juan: ¡abuelita! ¡abuelita!
Rogelio: ¿cómo está mi mamá, doctor? Torres: no son buenas noticias.
La señora maría de la luz ríos está muy enferma. Juan: ¿qué tiene mi abuela?
Torres: es diabética. Y tiene principios de insuficiencia renal.
La señora maría de la luz va a necesitar de todo su apoyo. De muchos cuidados.
De revisión médica constante. No podemos permitir que la enfermedad se agrave.
Sí, frida, sí. Para eso estamos aquí reunidos, para ponernos de acuerdo a ver qué vamos a hacer con mi mamá.
Frida: sí, rogelio, sí. Pero ¿qué parte no entiendes de que yo no tengo tiempo?
Rogelio: pues, te lo vas a tener que hacer, hermana. De ahora en adelante entre todos vamos a tener que cuidar de mi mamá.
Yo tampoco tengo tiempo. Pero bueno, algo vamos a tener que hacer así que organicémonos.
Nora: pues creo que rogelio tiene razón. No sólo uno debe de cuidar a mi mamá, sino entre todos.
Debemos turnarnos para cuidarla aquí en la casa. Rogelio: prepararle su comida, llevarla al hospital.
Nora: cubrir los gastos que se generen entre todos. Fernando: a ver, a ver, a ver, de una vez les digo que yo no tengo dinero, ¿eh?
Rogelio: yo tampoco, fernando. ¿tú crees que esta situación de mi mamá me vino a caer bien a mí?
No, esta situación viene nora: ¿qué hacen aquí? ¿cómo entraron?
Juan: mi abuelita me dio una copia de las llaves de la casa. Verónica: y pues, ¿qué hacemos aquí?
Pues venimos a ver cómo estaba doña luchita. Y resulta que estaba dormida, afortunadamente.
Y bueno, decidí hacerle un caldito de pollo. Nora: mira, mi mamá no estaba sola, yo la estoy cuidando.
Solo salí un momento para hacer un mandado, pero ya estoy de regreso. Verónica: no, pues, qué bueno que tú la estabas cuidando, nora.
Nora: y si ya está el caldo de pollo, dámelo para llevárselo y darle de comer a mi mamá. Darle de comer a mi esposo y a mis hijos cuando lleguen de la escuela.
Luchita: vete, hija. Vete a atender a tu-- tu familia, yo siempre he podido sola.
Siempre. Siempre he hecho mi luchita pa-- para salir adelante.
Vete. Si no como, es porque siento náuseas.
Me falta el aire. Y no me voy a tirar al piso como ustedes dicen.
¿cómo te sientes? ¿cómo sigues?
Luchita: muy bien, hijo. Me siento mucho mejor.
Juan: qué bueno, abuelita. Frida: ¡juan!
Ni se te ocurra molestar a mi mamá. Se siente muy cansada y se fue a dormir.
Estás hablando con ella, ¿verdad? Juan: claro que no, tía.
Frida: pues vete a tu casa y deja a mi mamá en paz. Déjala dormir.
¡ay! Amanda: ¿qué hacemos?
Luchita: llévenme al hospital, por favor. Fernando: ay, ¿es neta, jefa?
Luchita: sí, me siento muy mal. Por favor, llévenme al hospital, por favor.
Fernando: a ver, agárrala. Luchita: ¡ay!
Fernando: ayúdame a levantarla. Despacito, despacito.
Dos, tres. Venga, venga.
Agárrala bien. Amanda: ahí voy.
Te ayudo. Frida: ¿y quién se va a quedar a cuidarla?
Porque yo no puedo, ¿eh? Nora: no, ni yo.
Ya es noche y dana tiene que estar en la cama. No quiero que se vaya a enfermar por andar en la calle.
Fernando: yo menos. Yo ya la cuidé todo el día y con su repentina ida al hospital, me echó a perder todas las cosas que tenía que hacer, así que yo no me quedo a cuidarla.
Rogelio: pues sí, pero el que más la ha cuidado soy yo. Nora: no es cierto, he sido yo la que más la ha cuidado.
Ay, claro que no, a ver, ¿nos ponemos a hacer cuentas de quién la ha cuidado más? Además, creo que yo he puesto más para los gastos que-- rogelio: ah, no, no, el que más ha gastado soy yo.
Si quieren, hacemos cuentas. Nora: pues hacemos cuentas.
Rogelio: sí, si quieren, hacemos cuentas. Todos: yo soy el hijo mayor.
Esta casa es para mí y todo lo que hay aquí. Nora: escucha nada más, estos dos hombres.
No son hijos únicos, somos cuatro y se divide parejo. Rogelio: no, no, no, ustedes son mujeres.
Fernando: yo soy el más chico y la casa me pertenece. Todos: luchita: gracias, hijo.
Vero, paola, muchas gracias. Verónica: suegra, ¿quiere que juan y yo nos vengamos aquí a su casa para cuidarla?
Luchita: ¿harían eso por mí? Juan: eso y más, abuelita.
Cuidarte, llenarte de amor, protegerte. Porque tú eres la bendición del hogar.
Luchita: qué lindo se escucha mi niño. "la bendición del hogar".
Ay, ya hasta me dio más hambre. Paola: le sirvo más.
Rogelio: a ver ustedes, fuera de esta casa. ¡fuera!
Luchita: rogelio, hijo, ¿qué pasa? ¿por qué les hablas así cuando lo único que están haciendo es cuidarme?
Rogelio: ¿cuidarte? Lo que quieren es quedarse con la casa, con la herencia.
¿por qué le diste a juan llaves de la casa, mamá? Luchita: porque es mi nieto.
¿y mis hijos no son tus nietos? Frida: ¿y los míos, mamá?
Luchita: porque ustedes tienen llave. ¿qué pasa con ustedes?
No les entiendo, desde que mi enfermedad empeoró los cuatro han cambiado mucho. ¿por qué?
Rogelio: porque nos cambiaste la vida, mamá. Porque tenemos que cuidarte.
Porque todos tenemos compromisos que cumplir. Verónica: por eso estamos aquí, cuidándola.
Frida: ¿y con qué intención, verónica? ¿de quedarte con la casa de mi mamá?
¿con su dinero? Verónica: jamás.
Luchita: ¡basta! ¡basta, déjalo en paz!
Si solo vienen a ponerme peor, mejor no vengan. Váyanse y no vengan.
Olvídense, olvídense de mí. Frida: es que mi mamá no pone de su parte para mejorarse.
Nora: va a llegar el día que vamos a tener que limpiarla, bañarlas, ponerle pañal. Frida: ay, no.
Si ahorita ya es difícil, no puedo imaginar ese momento. Fernando : no, no, yo zafo desde ahorita, zafo.
Nora: no, yo zafo también. Frida: yo también, tengo que atender a mi marido y a mis hijos.
Juan, hijo... Vengan por mí.
Por favor, vengan por mí. Luchita: yo...
Yo les hablé para que viniera por mí, juan: ¡abuela! Frida: ¡mamá!
Juan: ¡mamá, llámale a la ambulancia! Verónica: sí, mi amor.
Rogelio: tú no te metas, juan. Juan: abuelita...
Claro que me meto. No lo voy a dejar morir.
Y ustedes van a ayudar. Porque si es no, no estorben.
Verónica: una ambulancia, por favor. Juan: abuelita, abuelita.
Abuelita, despierta. Si no hubiera sido por ustedes, no sé qué hubiera pasado.
Para mis hijos ya soy un estorbo, una carga. Ojalá cuando ustedes lleguen a la edad de la abuela sus hijos no les hagan lo mismo que ustedes le hicieron a su madre.
La vida es un círculo por donde todos caminamos. Era todo lo que quería decirles.
Así que ya se pueden ir a sus casas. Y les recuerdo que hasta que mi abuela quiera verlos, vendrán.
Antes ni se paren, que los denunciaré a la policía. Adiós.
Gracias, juan, por protegerme de ellos. Juan: no, abuelita, más bien hay que darle gracias a la virgen de guadalupe, quien me orientó y me dio las fuerzas suficientes para salvarte de mis tíos.
Gracias, virgencita de guadalupe. Gracias por ayudarme a ayudar a la bendición del hogar.