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Gerardo: perdón, no debí hacer eso, tu papá puede correrme. Camila: no, está bien.
Me gustas, gerardo y me gusta estar contigo. Gerardo: tú también me gustas, camila.
O no se puede. Eres un vago que no hace nada.
Ahí estás embobadote viendo tu celular. Gerardo: no soy ningún vago, ¿sí?
Hago ejercicio, me mantengo en forma y voy regresando, ¿qué tiene que esté en mi celular? ¿qué onda?
Es ¿qué pasa? Se escuchan sus gritos hasta la calle.
Madre: aquí tu hermanito que me saca de quicio. Lo volvieron a correr de la escuela.
Ni porque eres el mayor, gerardo, das un buen ejemplo. Deberías de ser como tu hermano, ¿eh?
Míralo, trabaja repartiendo comida y estudia mucho porque él quiere ser arquitecto. Gerardo: ahí vas otra vez.
Él es él y yo soy yo, no nos compares. Madre: la última ruso: full y les gané.
Mi tercia es la más alta y tú apostaste todo. Ni modo, chamaco, perdiste.
Gerardo: otra mano. Ruso: no.
Ya me debes mucho. Te presté para esta.
Gerardo: seguro me repongo. Ruso: mejor dime cuándo me vas a dar mi dinero.
Gerardo: ya te estoy juntando tu dinero. Ruso: ¡lárgate!
Y consigue mi dinero. Gerardo: luego se lo repongo.
Juan: ¿dónde está mi dinero, gerardo? Gerardo: ¿por qué me preguntas a mí?
Juan: porque somos los únicos que estamos aquí y mi mamá no lo tomaría. Madre: ¿agarraste el dinero de tu hermano?
Sin vergüenza, se lo vas a regresar ahorita mismo porque ese dinero lo está ahorrando para la computadora que necesita. ¿en qué te lo gastaste, eh?
¿en vicio? ¿en vicio, verdad?
Gerardo: ya, ya, ya, ya. Madre: ¿en qué lo gastaste?
Gerardo: bueno, si ya, lo tomé yo, pero fue porque lo necesitaba. Juan: ¿para qué lo necesitabas?
Gerardo: pues, para algo pero ya, no es para tanto, luego te lo repongo. Madre: sí.
¿cuándo se lo vas a reponer si tú no trabajas? Espérate, gerardo.
Ya, gerardo. Gerardo: ¿qué me vas a decir?
¿que eres el hijo perfecto? El que estudia, el que trabaja.
En cambio, yo. Juan: tú eres mi hermano mayor.
Gerardo: mira qué ejemplo te he dado. Eres mejor que yo.
Juan: no soy mejor que tú, gerardo. Solo, pues, me saqué de onda por no ver mi dinero.
Peroa ir por el dinero que me dieron en una recompensa por devolver una cartera y, junto con lo que saqué hoy repartiendo comida, ya le terminas de pagar al ruso. Gerardo: ¿en serio?
Juan: sí, para eso estamos los hermanos, ¿no? Para apoyarnos.
Pero prométeme que le vas a echar ganas a la vida y a la escuela. Gerardo: te lo prometo.
Juan: ahorita vengo. Gerardo: sí.
¡no! ¡juan!
Lo único que te estoy diciendo es que no quiero que tú seas un vago. Mi hijito te dio su dinero y no sé en qué cosas lo gastaste.
Al menos, rectifica el camino. Que estas son las placas?
Gerardo: muy seguro. ¿entonces qué?
¿hacen el paro de buscarlo? >> está bien, pero solo porque eres valedor te vamos a echar paro, ¿verdad?
Gerardo: sí. Va.
>> muy bien. ¿cómo es el coche?
Gerardo: es gris oscuro, tiene los vidrios polarizados y hace cuenta que-- también tenemos una de coco que me queda. Gerardo: ese es el carro.
Por fin te encontré, maldito. Ahora vas a saber lo que es perder un hijo.
Antonio: aquí dice que no terminaste la prepa, ¿por qué? ¿ya no quisiste seguir estudiando?
Gerardo: la necesidad es más fuerte. Hay que comer.
Y también le ayudo a mi mamá. Antonio: está bien, el puesto es tuyo.
Gerardo: gracias. Rocío: un popurrí.
Nio: ella es rocío, mi esposa. Santiago, mi hijo menor.
Gerardo: hola. Santi: hola.
Antonio: pero en realidad vas a ser el chofer de mi hija camila. Es que ella detesta manejar.
Rocío: qué bueno que ya tenemos chofer. Estaba corriendo todo el tiempo con santi y camila.
Camila: gerardo. ¡gerardo!
Gerardo: disculpe, señorita. Dígame.
Camila: ¿en quién pensabas? ¿en tu novia?
Gerardo: no, señorita. Yo no tengo novia.
En otras cosas. Camila: bueno.
Por favor, ahorita llévame al gimnasio. Yo te indico el camino.
Gerardo: sí, señorita. Súbase.
Camila: no, no, no. En ese auto no.
Es el de mi papá. Nos vamos en el mío.
Apúrate, gerarue me siento muy afortunado de estar en su casa. ¿quiere que lo lleve a algún lugar?
Antonio: no, no. No es necesario.
A mí sí me gusta manejar mi auto. ¿vamos?
Gerardo: maneje con cuidado, señor. Antonio: tú también.
Te encargo mucho a mis hijos cuando los lleves en el auto. Gerardo: no se preocupe, están en buenas manos.
Se lo aseguro. Camila: gerardo: ¿ya te cansaste?
Perdón, ¿ya se cansó? Camila: no.
Está bien. Háblame de tú.
Solo ya me aburrí. Vámonos.
Gerardo: si ya te aburriste, te puedo enseñar unos ejercicios de calistenia. Camila: no, ya no puedo, ya no puedo, ya no puedo.
Gerardo: perdón, no debí hacer eso, tu papá puede correrme. Camila: no, está bien.
Me gustas, gerardo y me gusta estar contigo. Gerardo: tú también me gustas, camila.
Tiene que haber justicia. A lo que vine.
Se tiene que hacer justicia. Encontré al que lo atropelló y se dio a la fuga.
Sé quién es y dónde vive. Madre: ¿y tú cómo sabes eso?
Gerardo: yo vi la placa, mamá. Lo estuve buscando y lo encontré.
Madre: ay, dios mío. ¿qué vas a hacer, gerardo?
Yo ya perdí a un hijo y no te quiero perder a ti también. Gerardo: no voy a estar tranquilo hasta que ese hombre pague por lo que hizo.
Aunque tenga que hacer justicia con mi propia mano. Gerardo: deberías de hacer los ejercicios de calistenia que te enseñé.
Camila: no, ahorita lo que necesito es relajarme. Estoy un poco tensa.
Gerardo: ¿por la escuela? Camila: sí, y también porque voy a dejar de verte.
Mi papá tiene que echar a andar una nueva planta de textiles en monterrey. Gerardo: y este-- ¿ustedes no se pueden quedar?
Camila: mi mamá dice que no podemos quedarnos. Por un lado, me alegra irme de aquí.
Esta ciudad me sofoca. Pero, por otro lado, no quiero separarme de ti.
Gerardo: yo tampoco quiero dejar de verte. Antonio: ¿como que gerardo no es la persona que solicitamos en la agencia?
Rocío: pues, es lo que me notificaron, porque me pidieron disculpas que se les traspapeló mi solicitud. Antonio: entonces ¿quién es gerardo?
Camila: fui yo. Fui yo.
Ya no puedo más con esta culpa. No fue mi intención, fue un accidente.
Todo fue una pesadilla. Además, ya me va a comprar mi coche.
Amiga 1: ¡no! Camila: no.
No puede ser. ¡lo atropellé!
¡lo atropellé! Amiga 1: no, no, no.
Ándale. Vámonos.
Vámonos. Písale, no te detengas.
Y no pude esquivarlo. No, no pude, no pude, perdón.
Perdón. Camila: yo también te amo, pero ya no puedo más con estos remordimientos, con esta culpa.
Perdóname. Antonio: vamos a enfrentar esto juntos, hija.
No estás sola. Madre: ya le dictaron sentencia a camila por el homicidio imprudencial de tu hermano.
Gerardo: lo sé. Y aunque me duela, la esperaré hasta que volvamos a estar juntos.
Camila es el amor de mi vida. ¿y ahora qué vas a hacer?
Gerardo: estudiar. Superarme.
Seré abogado. Voy a luchar para ganarme, no solo el amor de camila, sino que para que estés orgullosa de mí.
Y para honrar la memoria de mi hermano, porque él siempre creyó en mí.