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Patricia: durante casi tres años, juan morales controó el mercado de la marihuana en su escuela hasta que un ía un operativo antidrogas lleó a su clase para propiciar la cída del menos pensado. Andrea sambucetti contiúa con el relato.
Andrea: no era el ía indicado, ni la hora, ni mucho menos el lugar. Juan estaba en el medio de su clase cuando un operativo policial llega a la escuela.
Juan: no venía pastillas, ni cocína, ni otro tipo de droga, era marihuana. Esas ventas, el respeto que obtuve a traés de eso, el poder tener las mejores muchachas de la escuela, el deseo de ser aceptado es lo que lleva a uno a tomar estos riesgos, a posiblemente terminar preso o muerto.
Andrea: al juan que teía todo lo que queía y a quien ya no le importaba lo que el édico le haía diagnosticado se le estaba terminando la fiesta. Juan, ¿ú te aprovechas de tu distrofia muscular para hacer este negocio?
Juan: la mayoía de la gente no sospecha de una persona en silla de ruedas. Piensan que eres inocente o que eres un tonto, que tienes de pronto un retraso mental.
Siempre he tenido que lidiar con esos estereotipos de la sociedad, pero en ese entonces lo estaba usando a mi favor. Por eso saía o senía que era imposible caer.
Era imposible que me pillaran en lo que yo andaba. Andrea: juan haía empezado su carrera como distribuidor de droga en la escuela cuando estaba en noveno grado.
Juan: estuve casi tres años metido en el juego. Andrea: ¿y qé hiciste con ese dinero?
Juan: la mayoía era para reinvertir, pero el resto yo lo utilizaba para la moda, para comprar cds de úsica y llevar a una muchacha de pronto a comer. En vez de invitarle un helado le invitaba una cena completa.
Andrea: ese ía de octubre de 2002 la poliía entó a su clase y le pregunó a su maestra porél. Juan: cuando la profesora y el oficial de investigacón miran hacia í, el coraón se me caó.
Teía un poco menos de media onza. Cuando me nombraron: "juan, ¿puedes ir afuera conmigo?
". Guau.
Andrea: quienes estaban fuera del írculo de consumidores se sorprendieron con la noticia que se paó de boca en boca ápidamente. Angie:él nunca me haía contado nada de eso.
Yo lloé, pero de otra forma me doy cuenta de que todos cometemos errores y de esos errores aprendemos algo bueno. Andrea: una de las ás sorprendidas fue miriam arvezu, quien en ese entonces y hasta el ía de hoy contiúa siendo maestra en la misma escuela.
Miriam: de ese ía lo que ás me acuerdo es de su maá. Esa desesperacón de una madre que sabe que su hijo es lo ás del mundo...
Perón. Esa desesperacón de saber que ómo haía pasado esto.
Andrea: miss maru, como la llamaban sus alumnos, recuerda con detalles. Miriam: lo que yo me enteé y nunca he hablado conél de eso es queél estaba cargando las drogas.
Comoél era un muchacho en una silla de ruedas, ¿quén se iba a pensar que pudiera hacer eso? Averié que ellos queían hacerlo aél un "poster boy", ¿entiendes?
O sea, castigarlo lo suficiente para que supiera que eso no se puede hacer. Andrea: el destino de juan estaba marcado.
Ya nada lo salvaía. Juan: cuando ceró la puerta el agente y me mió fijamente me dijo: "juan, nosotros sabemos que esás vendiendo droga en la escuela.
Nosotros sabemos que en este momento tienes droga en ti". Andrea: el oficial le dio dos opciones.
Juan: si colaboras conmigo, prometo acompañarte el ía de tu sentencia y que todo vaya bien para ti. Pero si me la haces diícil y me mientes, te va a ir bien, pero bien mal".
Andrea: al intentar ganar libertad juan se senía atrapado. Juan: senía que yo haía creado una jaula.
La vida misma se haía vuelto una árcel para í de emociones. Ya la mentira era demasiado.
Yo por eso utilié ese momento para confesar. Si me dejaban ir, si me soltaban les promeía no volver a vender droga en el ambiente escolar.
Andrea: sin embargo, no le dieron esa opcón. Ahora la justicia recaeía con fuerza sobre juan aunque haía un problema.
Juan: el poliía me dijo: "nosotros generalmente te llevaíamos en la patrulla policial. No tenemos autos accesibles para sillas de ruedas disponibles en este momento.
Entonces, la segunda opcón que hemos decidido es enviarte con tus padres mientras se decide lo de tu sentencia en la corte". Andrea: adeás, enviar a juan a un centro de detencón implica que deben proveerle cuidados especiales.
Juan: tienen que tener enfermera propia, cuidado. De pronto para evitar todo eso, me dejaron esperar en la casa.
Andrea: entonces mientras llegaba la sentencia sus padres tendían que asumir el papel de guardianes. Juan: y en el camino hacia la oficina me agaré a llorar.
Me tembó la voz al contarle a maá lo que haía pasado. Andrea: ¿ómo reaccionaron ese ía que les dijeron que juan estaba distribuyendo drogas en la escuela?
Nora: la verdad, como diceél, yo me lleé de rabia, yo le pegaba, lo manejaba. Eso fue terrible, terrible.
Se me hizo eso eterno y la escuela queda aqí cerca. Juan: en el camino a casa yo recuerdo haberle pedido a dios: "dios, por favor, que se choque esta camioneta y que me muera ya".
Mi maá manejaba la camioneta y me pegaba simuláneamente. Senía que yo mereía esos golpes por todo lo que yo le haía causado.
Milagrosamente, no é ómo, pero llegamos a casa. Ahora veía la parte ás temida por í.
Enfrentar a mi paá. Andrea: juan esúnico hijo yél solo pensaba en la decepcón que les estaba dando.
Carlos: me contaron y no lo poía creer. Lo enfrené aél yél me dijo que í, que haía sido aí.
Aí fue el momento que lloó y me pidó perón. Andrea: juan teía 16 años.
El édico le haía pronosticado uno a tres años ás de vida y ahora la corte lo esperaba con otra condena, una queél se haía ganado con sus malas decisiones. Juan: el juez era fuerte, era estricto.
Lo que me esperaba a í