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Caldeón: despés de perder a sus hijos e intentar obtener una respuesta de las volvieron a tener un reés que las atrapaba en un írculo de dinero, poder e impunidad. En medio de la incertidumbre, ellas desarrollaron una fuerza que no conoce ímites y que las lleó a explorar lugares sin pensar en los riesgos.
Andrea sambuccetti nos relata los horrores que se esconden detás de cada extorsón. Sambuccetti: desde el descubrimiento de esta casa de tortura, secuestro y muerte en poza rica, veracruz.
Las madres contiúan visiándola y encontrando evidencias que pueden servirles para identificar rastros de sus hijos o de los hijos de otros. Instalan pancartas para motivarse.
Lichita trabaja concentrada. Ún no lo puedo decir.
Quiere gritar. Marisela acaba de revisar la planta alta y dice que quiere mostrarnos un hallazgo, pero que es muy fuerte.
Esá en una habitacón. Una sala de tortura de secuestrados donde ún se pueden ver las marcas de quienes padecieron a manos de los criminales.
Herrera: alá afuerita en el corredor. Aí se vía como los arrastraban.
Sambuccetti: creo que aá tambén. Aá í, y aá tambén.
Todaía se ven las marcas. Eso es una marca de una mano con sangre.
Esto todaía esá aí. Herrera: pero haía ás.
Í, ahorita ya te digo. Sambuccetti: roán, estrella, leonor y enriqueta esán perplejos.
Lichita no se anima a mirar. Roán teme que su esposa olga, haya estado en un sitio como este.
Ella desaparecó en julio de 2021. >> era trabajadora doéstica y pues no la encontábamos.
La llaábamos por teéfono y no saíamos ónde estaba. El cuerpo estaba dentro de la casa de la señora, el cuerpo de la patrona sin vida.
Se metieron a robar. Le quitaron la vida a ella y mi esposa no ha aparecido.
Sambuccetti: enriqueta sabe que la tortura de los secuestrados es real. Ella buscaba a 2 hijos.
Luis, que desaparecó hace un año. Y brandon, que desaparecó hace ías.
Se acaba de enterar qé le paó a brandon. >> deél me hablaron.
Esta era una fosa. Me hablaron, tuve una llamada cuandoél me mostó la imagen.
Fue muy feo. Muy fea.
Pues a í hijo, me lo cercenaron. Fue un dolor muy grande.
A partir de eso, pues, se hicieron todos los pasos a seguir y ahorita estoy luchando por recuperar a mi hijo. Sambuccetti: el terror de que le hicieran algo a su hijo julán hizo que marisel torres pagara cantidades de dinero que no teía en extorsiones sisteáticas.
Torres: pues se comunican con nosotros pidéndonos una cantidad de dinero. Luego lo primerito que dimos fueron 150.
000 pesos. Fue lo primero que no supe ni quén, porque fue una entrega, pues muy cerca de sambuccetti: ¿y qé te dijeron por teéfono?
"tenemos a tu hijo". Torres: í, í, í.
Y pues se iba a entregar el ía viernes queél iba a llegar solo a casa. Y amanece el ábado yél no llega.
Yo sení su sufrimiento y sení hasta ónde haía llegado. Y yo dije "no, esto no puede ser lo que estoy sintiendo.
Esto no, esto lo tengo que alejar. No debo de pensar sambuccetti: en el intento de que su hijo apareciera, marisel continó su úsqueda y debó enfrentar nuevas extorsiones.
Torres: se comunió otra persona. Queél saía ónde estaba mi hijo.
Y nos empeó a pedir cantidades ás grandes de dinero. Sambuccetti: marisel paó ás de 50.
000 dolares por informacón. Uno de los extorsionadores fue identificado mediante una cuenta bancaria.
Torres: esa persona, pues hasta ahorita yo la tengo detenida. A ella le dimos ás de 1 milón de pesos a cambio de mi hijo.
Hoy esá detenido, pero no habla, no sambuccetti: haber visitado la sala de torturas de esta casa la ha movido a lichita hablar. A ella, pagar para que le devolvieran a su hijo nathan casi le cuesta su propia vida.
>> yo ía como golpeaban a mi hijo porque mi hijo lloraba. Me lo pusieron a las 09:00 de la mañana, a las 21:00 de la noche, y mi hijo lloraba y deía "ya no puedo, ya no puedo, ya no puedo".
El fulano por el dinero le grié yo "y mi hijo y mi hijo". Y me hizo...
Que me callara. Esas fueron las señas queél me hizo, que me callara y ya me queé calladita.
Sambuccetti: adeás de quitarle el dinero y amenazarla a lichita, que esá viva de casualidad, nunca le entregaron a su hijo. Doña mary en michoaán, no poía creer que adeás de salvador y rúl, ahora tambén estaban desaparecidos luis y gustavo.
Herrera: para í esto fue siento que perí tiempo porque yo me deé caer. Me empezaron a llevar con édicos, pero yo no me tomaba el medicamento.
Yo lo que queía era morirme, la verdad. Ya me resignaba.
Digamos a... Pues í, la érdida de mis 4 hijos.
Pierde a un hijo ás y nunca lo supo. Aí nos lo conó carlos, a quien le toó esquivar morir a manos de los criminales organizados al intentar rescatar a sus hermanos.
Cuando paó la desaparicón de tus 2 hermanos en veracruz, ú fuiste desesperada a buscarlos. ¿y qé te paó?
Carlos: nosotros haíamos hacer la denuncia y cuando decidimos hacer la denuncia en jalapa, al salir de la fiscaía nos intercepó una camioneta y nos iban siguiendo. Obviamente lo que intentamos fue salir lo ás ápido posible y al salir en una de las curvas que por la velocidad que lleábamos no salimos de la carretera y la camioneta se voló y se desaparecó.
Sambuccetti: carlos recibó un fuerte traumatismo en la cabeza del que ún conservaba cicatrices, pero instaó en la familia de doña mary. Herrera: saíamos que esábamos siendo acechados porque vimos que nos estaban vigilando.
Que estaban, como se puede decir, buscando forma de reprimirnos hasta cierto punto. Aí fue donde ya empezamos a sentir mucho miedo.
Sambuccetti: desde ese momento, quiás el punto ás cítico de su vida. Doña mary supo que teía que hacer algo y lo que hizo fue ás grande de lo que jaás imagió.
Con la valenía que ólo una madre puede desplegar frente a la falta de un hijo, marisel y su grupo recorren ahora el ás oscuro de todos sus descubrimientos. Torres: pues ahorita nos vamos a dirigir al horno.
Un horno que en nuestra zona norte del estado de veracruz es utilizado para preparar un platillo muy rico, muy ípico de la regón que se llama sakaguchi. Cuando nosotros vinimos por primera vez nos llaó la atencón del tamaño de que nosotros haíamos visto en otros lugares.
Este horno pues esá muy grande. Empezamos a entrar y nos dimos cuenta de que aqí haía mucha ceniza.
Aqí, en ese, en esa entrada del horno, abajo haía muchas cenizas y un volán. Y pues víamos moscas verdes.
Sambuccetti: empiezan a sacar conclusiones de que haía algo bien raro ocurriendo. El horno.
Pues í, aí pedimos apoyo. Ya vino gente de éxico.
Parte de la brigada me acuerdo. Vino la y pues ya se empezaron a revisar y pues í, se encontraron fragmentos de huesos quemados, pedacitos aí en medio de toda la