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Preocupan los saqueos, la escasez, pero en los barras de la ciudad hay esperanza, voluntad de salir adelante. Tiffany fue a investigar este ángulo de esta tragedia.
Tiffany: el huraán otis afecó por igual a ricos y pobres. En el fraccionamiento de las playas en el viejo acapulco, en el centro de la ciudad, no se salvo una sola casa.
La señora natividad vargas, de 53 años, todaía no se repone de lo que considera la experiencia ás horrible de su vida. Se siente que es el fin del mundo.
Qé escuchaba? Escuchaba que el aire se el aire lloraba.
Silbaba. Era un remolino.
Pené que era el fin del mundo. Estaba pidéndole a dios y le dije que por qé nos castigaba de esa manera.
Tiffany: la incomunicacón a elevado nivel de caos esta emergencia. Yo desesperada, no é de mi familia.
Porque no me comunicado con ellos. No é qé hacer.
Tiffany: don toás barrientos ha vivido sus 57 años en acapulco y dice queél y todos sus vecinos cometieron el mismo error. No tomaron en serio las advertencias que escucharon en los medios de comunicacón.
Pues, no nos preparamos, simplemente porque no penábamos que iba a venir de esta magnitud el huraán. No penábamos.
Lleó pura lluvia. Usted dijo aqí va a llover?
Un poquito de viento, como siempre, y se acaó. Pero esta magnitud, fue muy grande.
Tiffany: recuerda que durante cuatro horas, vivó un infierno. Cuando empeó a las 11:30, empeó el aire, empeó a llorar el aire y empeó a chiflar.
Tiffany: una casa que taró 30 años y construir, el viento se las roó en cuestón de minutos. Mi casa se hecho.
Voó todo. Mi ropero, todo, la ropa.
Todo vuelo. Todo se lleó el viento.
Tiffany: cuando dice que voó todo, no exagera. Esta es su casa, donde no queda nada.
Lo que no se lleó el viento, fue dañado por la lluvia. La casa de varias plantas de don toás es ípica de esta zona, las colonias del acapulco tradicional esán en las lomas que dan a la mar.
Las calles son angostas y los pasillos lo que en su tiempo fue el lugar preferido de grandes artistas, ahora es una montaña de escombros bañada en lodo y basura. En el barrio la bodega, los vecinos trabajan como un eército de hormigas, limpiando y abriendo camino.
Para que los veículos y motocicletas esán paralizados, porque no hay gasolina. Aqí todos andan a pie.
La entrada a la vivienda de doña judit sanchez esá bloqueada con una pared de concreto que caó sobre su auto. Las escuadrillas de limpieza de la ciudad 100 limitado a trabajar en las avenidas principales y no han entrado a muchos vecindarios que parecen haber sido dejados a su suerte.
En esta parte de la zona, los pobladores hacen lo que pueden para limpiar las calles y tratar de abrir el acceso, pero hay ciertas tareas que requieren de equipos especializados. Llamar a las autoridades pidiendo asistencia para limpiar esta parte en particular, pero hasta ahora, nadie ha llegado.
El trabajo es tiánico y participan todos. Incluyendo esta señora, que angustiada nos conó que no logra dormir, esperando tener noticias de sus familiares desaparecidos.
Todo se destruye. No se fue a casa de su novio porque no pudo llegar hasta aá, pero no sabemos ónde vive el muchacho y estamos pidiendo la colaboracón de la gente que vea esto, ella se llama alexandra érez y pedimos ayuda.
Tiffany: es imposible contener la preocupacón cuando no hay noticias de un pariente aunque no hay acceso a las redes ni a las noticias, todo el barrio se entera de los cuerpos que a durante ías, los cuerpos en estado de descomposicón han permanecido a la intemperie. Entran al agua para sacar a alguno que se acerca a la orilla.
Muchos de ellos quieren cerciorarse que no sean los familiares que buscan. Atúd con su ser querido en una carrera.
Una taqueía a quien conocimos esa misma noche, alrededor de una fogata que prendó con sus vecinos del barrio la bodega. Ya llevamos tres ías y no hay ninún tánsito, no hay poliía municipal, no hay nadie.
Hoy saqé dos cuerpos del mar. Estamos abandonados.
Cántos vio? 1008 nada ás en esa playa.
Pero hay por todos lados. Tiffany: por eso estos pobladores dicen que no creen en las cifras oficiales de muertos, porque ellos esán yo siento que hay mucísimos ás.
Acapulco esá destrozado. Tiffany: en estas calles, al el miedo.
Tenemos la fogata porque no hay electricidad. Hombres armados empiezan a saquear las casas, y tengo pido que me roben mi negocio.
Lo poquito que me quedo. Tiffany: la comida se esá acabando.
Algunos negocios esán regalando el contenido de sus congeladores antes de que se eche a perder. Otros han permitido que los pobladores destaquen la mercanía.
En el ía, la gente camina con urgencia a buscar alguna empresa que esé vaciando sus aunque algunos intentan mantener el orden, a veces es imposible contener la desesperacón de las personas que en sus casas no tienen que comer. Nos encontramos al joven joé rigoberto, apurado, buscando provisiones, no lograba superar el asombro por la destruccón que vía a su paso.
Yates, donde estaba, hecho pedazos, todo se perdó en acapulco, la verdad. La gente hace lo que quiere ahorita.
Acceso a la comunicacón, no se enteran de los planes del gobierno, pero eso no interfiere con sus propios planes. Doña julia perdó su comedor y su casa duermen el negocio del patón de su hijo, y desde aí contiúan cocinando para todo el que quiera un plato de comida.
Los vecinos le traen alimentos para aportar al meú y ella se queja por la falta de tortillas. Me da gusto que tengan qé comer.
Aunque sea frijolitos, arroz, lo que caiga, es bueno. Lo que caiga, comemos todo.
Tiffany: esta parte de la cera es un punto de reunón para comer y agarrar aliento. A veces lloran, aunque casi siempre ían.
Perdieron trozos bienes materiales, pero aseguran que sobrevivir. No nos queda de otra, si nos ponemos a llorar, nos vamos a morir aí.
Tenemos que relajarnos para