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Roger: luisa. Luisa, te traje algo de naranja para que recuperes las fuerzas.
Oye, qué bien le clavaste a la bola, ¿eh? No te vieron ni el polvo, eres maravillosa.
Luisa: ¿por qué eres tan lindo conmigo, roger? Roger: no me mires así, luisa.
Sí, ya todas las bucaneras ahora sí tenemos nuestro llaverito. Una para todas.
Todas: y todas para una. De que yo no puedo cuidarlos porque tengo que trabajar.
Tu papá se fue a los estados unidos y todavía no encuentra trabajo. Así que yo tengo que cargar con esta casa, ¿y sabes qué?
Aquí se paga renta, agua, luz, todo. Luisa: pues, sí, mamá, pero ustedes que se ven como se ven de amolados y todavía se dan el lujo luisa: no, amorcito, no puedo salir.
Elsa: ¿cómo que amorcito? Luisa: sí, es que ya es mi novio.
Elsa: a ver, pásamelo. De una vez te digo, chamaco, que a mi hija me la respetas, ¿eh?
Tengan un noviazgo bonito. Dame agua.
Luisa: ay, miguel. Miguel: no, en ese vaso no, dámelo en uno limpio.
Luisa: ¿qué de malo tiene que te dé el agua aquí? Si te acabas de tomar la leche.
Nada más ensuciando los trastes, como tú no lavas. Miguel: para eso eres tú la mujercita, no, mi hijita, ni modo, mañana también vas a faltar a la escuela y vas a cuidar a los niños.
Luisa: mamá, pero ¿y mi escuela y mi entrenamiento? Elsa: pues, ni modo, mi hijita, porque por tu culpa doña clote no quiere venir.
Así es que tú me vas a ayudar en lo que encuentre a ver quién los cuide. Luisa: mamá, pero-- elsa: que no, mañana no vas a la escuela.
Y tú, luisa, saliendo de la escuela te vienes corriendo para acá. No vayas a hacer enojar a doña clote.
Luisa: pero, mamá, ¿y mi escuela, mi entrenamiento de voleibol? Te lo dije.
Elsa: mi hijita, pues, no vas hasta que encuentre alguien que cuide a tus hermanos por las tardes. Tú tienes que ayudarme, entrenador: muy bien, los entrenamientos cambian a las seis de la tarde.
Van a ser lunes, miércoles y viernes para que así puedas venir porque ya van muchos partidos y hemos perdido sin ti. Te necesitamos.
Luisa: sí, a esa hora sí voy a poder ir. ¿sí?
Roger: y yo te voy a acompañar después de los entrenamientos. El entrenador cambió la hora para que yo pudiera ir.
Porfa, ma, ¿sí? Elsa: está bien, pero antes de que te vayas vas a tener que dejar la cena lista para tus hermanos y para mí.
Oye, yo llego muy cansada. Luisa: pero, mamá, por fav-- elsa: bueno, si quieres ir, mi hijita, ¿eh?
Porque si no, pues, no vas, ¿entendido? ¿ya casi llegas, amor?
Luisa: no, no he salido de mi casa. Mi mamá no llega y no puedo dejar solos a mis hermanitos.
Roger: la función comienza en 15 minutos. Ya tengo los boletos, se ven a perder.
Luisa: perdóname, después te los pago. Roger: los boletos no me importan, lo que me importa es nuestra relación.
Está mal. Esta no sería la primera vez que una mamá se encaja con la hija mayor.
Y no has cumplido ni los 13 años y ya tienes una gran responsabilidad. Está muy pálido.
¿y si lo llevamos al hospital? No se nos vaya a morir.
Porque yo no soy la mamá de mis hermanos. ¿qué tal si el pilón se me hubiera muerto en mis brazos, eh?
Elsa: mi vida, tienes razón. Voy a ver cómo soluciono esta situación.
Luisa: eso dijiste hace muchos meses y seguimos igual. Elsa: sí, soy yo.
¿puede firmar aquí, por favor? Le llegó un aviso, le enviaron dinero desde el otro lado.
Elsa: ¿qué? Comadre, ese es mi viejo.
Un buen trabajo. Mire nada más, mandó mucho dinero.
Ay, bendito dios y la virgen de guadalupe. Ahora sí el voy a renunciar a mi jefe.
Pero, comadre. Elsa: sí, comadre, lo voy a hacer para cuidar a mi mamá.
Ma, que si me dejas ir al cine. Elsa: claro que sí, hija.
¿y sabes? Hasta yo les voy a dar dinero para que compren las palomitas y el refresco, mi amor.
Eres la mejor de las hijas. Luisa: ser mamá