La decisión de
plasmar al presidente en una moneda oficial de oro desata una fuerte
controversia en Washington. Diversos sectores califican la medida como ilegal, mientras que los miembros de la
comisión seleccionada por Donald Trump,
aceptaron el diseño sin objeciones. La pieza limitada busca conmemorar el cuarto de milenio de la nación, pero el
uso de la figura de un mandatario en funciones para este tipo de emisiones genera un intenso
debate sobre los
protocolos tradicionales de la numismática estadounidense.