Una
investigación de la AP revela que el
servicio de inmigración en EE.UU. habría relajado sus estándares de contratación para
incorporar rápidamente nuevos agentes, algunos con antecedentes de
abuso doméstico, DUI o
mala conducta policial. El informe señala presión para cumplir metas de detención tras recibir fondos federales, lo que ha generado preocupación sobre la supervisión y seguridad en ICE.