De Al Qaeda a ISIS: La evolución del terrorismo global a 25 años del 9/11

Al Qaeda surgió en Afganistán tras la invasión soviética. El 11 de septiembre fue la organización terrorista que se atribuyó los atentados del 9/11. EEUU inició operaciones para terminarla, pero una serie de factores permitió su resurgimiento a través de una nueva agrupación conocida como ISIS-K, una de las mayores amenazas a la seguridad global a 25 años de los atentados.

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El mundo cambió la mañana del 11 de septiembre de 2001. Ese día, cuatro aviones fueron utilizados en ataques coordinados: dos fueron estrellados contra las torres del World Trade Center, uno impactó el Pentágono y otro cayó en campo abierto en Shanksville, Pensilvania, después de que los pasajeros confrontaran a los secuestradores e impidieran su objetivo. Los ataques marcaron el inicio de una serie de cambios globales para combatir el terrorismo, atribuido a una organización conocida como Al-Qaeda, surgida entre Afganistán y Pakistán.

Los orígenes de Al-Qaeda se remontan a la invasión de la Unión Soviética a Afganistán en 1979. El conflicto atrajo a miles de musulmanes sunitas de todo el mundo, conocidos como muyahidines, que se trasladaron a territorio afgano para combatir a las fuerzas soviéticas bajo la bandera de la yihad (guerra santa).

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Dos figuras fueron determinantes en esta lucha: Abdullah Azzam y Osama bin Laden, este último un millonario saudí. A principios de los años ochenta, ambos fundaron Maktab al-Khidamat (MaK), conocida en Occidente como la Oficina de Servicios Afganos. Esta organización se encargó de recaudar fondos de donantes árabes de Arabia Saudí y otros países del Golfo, gestionó la llegada de combatientes desde Egipto, Argelia, Chechenia, Yemen y otros países, coordinó la logística y entrenó militares. Entre los reclutas más destacados se encontraba Ayman al-Zawahiri, un clérigo y cirujano egipcio que ejercería una influencia crucial en años posteriores.


Tras el anuncio del retiro soviético en 1988 (completado en 1989), MaK se transformó en una red más amplia y centralizada conocida como Al-Qaeda, conformada por una base de veteranos y combatientes experimentados preparados para futuras operaciones.

De la MAK

a Al-Qaeda

Después de la victoria sobre la Unión Soviética, bin Laden y al-Zawahiri asumieron el control de la organización tras el asesinato de Abdullah Azzam en 1989. Ambos reorientaron sus objetivos: de la lucha defensiva en Afganistán pasaron a una ofensiva global contra un nuevo enemigo: Estados Unidos y su influencia en el mundo islámico.

El detonante fue la Guerra del Golfo de 1991, cuando Estados Unidos estableció bases militares permanentes en Arabia Saudí, considerado territorio sagrado en el islam. Bin Laden se opuso a la presencia y pidió al gobierno saudí expulsar a las fuerzas estadounidenses. La afrenta contra el régimen le costó la ciudadanía saudí en 1992. Expulsado de su país, bin Laden se trasladó a Sudán, donde encontró un gobierno dispuesto a proporcionarle apoyo.

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Su permanencia en Sudán (1991-1996) llevó a Al-Qaeda a consolidarse como una organización con mayor poder gracias a los campos de entrenamiento, recibimiento de fondos a través de empresas de fachada, permitiendo coordinar operaciones en múltiples frentes a través del financiamiento a:

-Muyahidines en Bosnia, Chechenia y Filipinas;
-Apoyo a Somalia contra fuerzas estadounidenses
-Planificación de ataques directos contra EEUU.

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La expulsión de Sudán y el regreso a Afganistán

Pero el proyecto que poco a poco fue conformando tuvo un revés cuando EEUU presionó al gobierno sudanés, obligándolo a expulsar a Laden en 1996. La salida de Sudán lo obligó a regresar a Afganistán, donde encontró apoyo en el régimen talibán. Con su apoyo creó una base de operaciones y declaró ampliamente la guerra a Estados Unidos. El discurso pasó a la acción directa cuando se realizaron ataques directos contra objetivos estadounidenses:

-Atentado de Al Khobar (1996)
Ubicación: Residencia militar estadounidense, Arabia Saudí
Víctimas: 19 muertos

-Atentados a embajadas estadounidenses (agosto de 1998)
Nairobi, Kenia
Salaam, Tanzania
Víctimas: Más de 200 muertos

-Ataque al USS Cole (octubre de 2000)
Ubicación: Puerto de Adén, Yemen
Objetivo: Destructor estadounidense

Estos ataques fueron el precedente de los atentados del 9-11, donde se estiman aproximadamente 3,000 víctimas. Tras las agresiones, Estados Unidos invadió Afganistán en octubre de 2001 para eliminar a Al-Qaeda y derrocar al régimen talibán. Bin Laden y sus fuerzas fueron dispersados; aunque logró escapar hacia Pakistán, el régimen talibán fue derrocado en diciembre de 2001. La caída fue un golpe directo para Al-Qaeda llevandolos, llevándolos a agruparse en células.

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El fin de los talibanes

Mientras se llevaba a cabo ese proceso, remanentes talibanes, células de Al-Qaeda y otros grupos yihadistas continuaron operando en zonas montañosas de difícil acceso en la frontera con Pakistán, como Paktia, Paktika, Khost y Kunar. Al mismo tiempo, en Irak inició una transformación política con la cual tuvo origen una de las principales amenazas terroristas en el mundo. Su camino inició durante el gobierno de Sadam Husein. La máxima autoridad de ese país creó estructuras militares y de seguridad denominadas Fedayines de Sadam, así como unidades del Baaz iraquí y servicios de inteligencia.

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Sus actividades se centraron en la represión contra la población, en las guerras regionales contra Irán y en operaciones de control político, afectando principalmente a la comunidad chiita. Mientras mantuvieron sus actividades, habitantes, organismos internacionales y países de la zona denunciaron sus actividades.

Todo terminó con la invasión de Estados Unidos en marzo de 2013. La presencia de las tropas fue primordial para la disolución de esas estructuras a través de la Orden de Desbaathificación, la cual tenía como objetivo principal terminar con el Baath, que hasta ese momento era el partido único del estado iraquí desde 1968.

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La caída de Sadam y la reorganización

El operativo militar y político originó que miles de militares, agentes de inteligencia y soldados de Sadam Husein quedaran sin empleo, sin pensiones y sin perspectivas de reintegración, llevando a la comunidad sunita a perder el mando que tuvo durante la administración de Husein.

Las células de Al Qaeda en Afganistán se reubicaron en Irak, viendo en la ocupación estadounidense una oportunidad de combate contra lo que denominaban un invasor extranjero. Estos dos grupos, antiguos militares iraquíes y combatientes de Al-Qaeda, se unieron y llevaron a la creación de estructuras armadas que se oponían a la ocupación.

Entre 2003 y 2008, Irak vivió un período de insurgencia. Grupos como Al-Qaeda en Irak, dirigido por Abu Musab al-Zarqaui hasta su muerte en junio de 2006, planearon y realizaron atentados suicidas contra fuerzas estadounidenses, tropas iraquíes, y poblaciones civiles. Además, Al-Qaeda en Irak estableció control territorial en provincias como Anbar, Ninive y Salah al-Din, donde comenzó un gobierno de facto basado en su interpretación del islam.

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Pero en los años 2007 y 2008 hubo dos factores fundamentales que disminuyeron el poder de Al Qaeda en Irak. El primero fue la estrategia estadounidense denominada "surge". El segundo fueron los levantamientos locales sunitas contra el extremismo de Al Qaeda. Ambas llevaron a la muerte de muchos de ellos y su huida a otros países, como Siria. Otros fueron encarcelados en prisiones como el Campo Bucca.

En prisión, antiguos oficiales del ejército de Saddam Hussein se encontraron con extremistas de Al-Qaeda en Irak. Su acercamiento permitió alianzas con las cuales surgieron pequeños grupos. Estados Unidos se retiró del país en 2011. Su salida, así como la liberación o escape de los prisioneros, fue crucial para la reorganización y fortalecimiento de una nueva organización.
En diciembre de ese año, los remanentes de Al-Qaeda en Irak y antiguos militares iraquíes que habían permanecido en clandestinidad comenzaron a ganar presencia. Una de las figuras centrales que emergió como líder fue Abu Bakr al-Baghdadi a través del Estado Islámico en Irak.


El grupo reafirmó sus estructuras en provincias occidentales iraquíes y comenzó a infiltrarse en Siria. Cuando la guerra civil siria comenzó en 2011, ISIS, como se conocería posteriormente, vio una oportunidad de expansión territorial aprovechando el colapso del control estatal sirio. Entre 2012 y 2013, ISIS estableció presencia en Raqa, Deir ez-Zor y otras provincias sirias.

Sin oposición, el grupo tomaba ciudades, asumía su control a través de administraciones locales, recaudaba impuestos de poblaciones civiles, y controlaba parte de la infraestructura petrolera de Siria. Al ampliar su presencia, ISIS se consolidó en distintos territorios. En junio de ese año, Abu Bakr al-Baghdadi apareció en una grabación de video en la Gran Mezquita de Mosul, en Irak, anunciando la proclamación de un califato islámico en los territorios bajo su control.

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Mientras ISIS consolidaba su presencia en Oriente Medio, evaluaba oportunidades de expansión. En Afganistán, el panorama yihadista estaba fragmentado: el Talibán disperso, Al-Qaeda debilitada tras la muerte de Bin Laden (mayo de 2011), y múltiples grupos menores sin estructura centralizada. Afganistán ofrecía importancia geográfica, recursos del tráfico de heroína y opio, y proximidad a Pakistán. En 2013-2014, ISIS decidió establecer una rama regional mediante contactos con disidentes talibanes, desertores de Al-Qaeda y militantes desafiliados.

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En enero de 2015, la organización anunció oficialmente a ISIS-Khorasan (ISIS-K) como su provincia en Afganistán, Pakistán y partes de Asia Central. Los combatientes buscaban una organización con estructura jerárquica, liderazgo reconocido, financiamiento y legitimidad ideológica. El grupo se estableció en provincias del este: Nangarhar, Kunar y Nuristán, zonas con tradición yihadista, terreno montañoso y vínculos transfronterizos con Pakistán.

En los siguientes años, ISIS-K desarrolló capacidades operativas realizando atentados de alto impacto contra objetivos militares y civiles. En enero de 2018, atacó la Academia Militar Mariscal Fahim en Kabul; asimismo, perpetró sangrientos atentados contra la minoría chiita hazara y mezquitas en todo el país. El grupo operaba mediante propaganda digital en múltiples idiomas y competía directamente con el talibán por territorio y recursos económicos.

En agosto de 2021, tras la retirada estadounidense, el talibán regresó al poder. ISIS-K rechazó subordinarse y mantuvo una estructura clandestina e independiente. En agosto de 2021, realizó el devastador atentado suicida en el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai de Kabul durante las evacuaciones, demostrando una alta capacidad operativa en el nuevo contexto político.
Durante los últimos años, el grupo ha mantenido su resistencia en regiones orientales y lanzado campañas de insurgencia asimétrica y atentados transfronterizos hacia Pakistán, consolidándose como la mayor amenaza interna para el régimen talibán y un actor de riesgo para la seguridad internacional.

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La consolidación de ISIS y su filial regional ISIS-K se originó en los vacíos de poder e inestabilidad institucional generados por las campañas militares en Irak y Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, desarrollándose de manera independiente a las estructuras de Al-Qaeda. En la actualidad, la organización se posiciona como una de las mayores amenazas en el mundo a 25 años de los atentados del 9-11.

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