Una
caravana partió de
San Antonio, Texas, hacia el
centro de detención migratoria de Dilley para exigir su cierre y la liberación de
familias con niños retenidos por ICE, en medio de denuncias de maltrato y condiciones precarias. Mientras activistas protestan, residentes locales muestran opiniones divididas.
DHS asegura que los detenidos reciben atención médica y debido proceso, y niega abusos.