La ofensiva, encabezada por Israel y Estados Unidos, comenzó la madrugada del sábado 28 de febrero con una serie de ataques sorpresa contra instalaciones militares estratégicas en Irán, con el objetivo declarado de debilitar sus capacidades militares y su programa de misiles.
Parte de guerra tras una semana de la operación “Furia Épica”
La primera semana de ataques ha marcado una de las escaladas militares más rápidas y peligrosas en décadas en Medio Oriente.

Pero con el paso de las horas, el objetivo más relevante se confirmó: Donald Trump anunció en su cuenta de Truth Social que el Líder Supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, había muerto junto a docenas de altos mandos de la Guardia Revolucionaria durante un bombardeo en el centro de Teherán. La eliminación del líder político y religioso más poderoso de Irán sacudió al país y provocó una rápida reacción del aparato militar iraní.
De acuerdo con medios como CNN y The New York Times, durante meses la CIA siguió cada movimiento del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, rastreando traslados, reuniones y cambios en su esquema de seguridad dentro de Teherán. De esta manera, los servicios de inteligencia detectaron que altos funcionarios planeaban reunirse el sábado por la mañana en un complejo en el centro de Teherán que alberga las oficinas del ayatolá, la sede de la presidencia y el aparato de seguridad nacional.
Con esa información, Estados Unidos e Israel ajustaron sus planes: lo que iba a ser un ataque nocturno pasó a un golpe sorpresa a plena luz del día y alrededor de las 9:40 de la mañana, misiles israelíes impactaron de forma simultánea las tres instalaciones donde se encontraban los altos mandos del gobierno y las fuerzas armadas.
Durante los primeros días de la ofensiva, fuerzas estadounidenses e israelíes llevaron a cabo ataques coordinados contra bases militares, instalaciones de radar y centros de lanzamiento de misiles. De acuerdo con el Comando Central, en siete días han alcanzado más de 3 mil objetivos iraníes, incluida gran parte de la infraestructura iraní de misiles balísticos. Washington sostiene que estos ataques buscan reducir la capacidad de Irán para atacar objetivos regionales y proteger a las fuerzas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio.
En el frente naval, el conflicto también registró un episodio histórico. Un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní utilizando un Mark-48, en lo que el Pentágono describió como el primer hundimiento de un barco enemigo por torpedo realizado por Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. El ataque registrado frente a las costas de Sri Lanka dejó al menos 87 muertos. En total, el comando central asegura que ha hundido o dañado 43 buques de la armada iraní.
Israel, por su parte, anunció otro hecho sin precedentes en la historia militar moderna. Según la Fuerza Aérea Israelí, un avión F-35 logró derribar por primera vez en combate a un avión enemigo tripulado. El incidente fue presentado por las autoridades israelíes como una demostración de la superioridad tecnológica.