Habitantes del municipio de Piraera, departamento de Lempira, aseguran que la sequía que ha afectado a la zona, originando falta de alimentos al no poder cosechar y llevar a sus hogares.
Sin cosechas ni salud: el abandono y la falta de alimentos que afecta a los habitantes del corredor seco en Honduras
Los habitantes de Piraera, Honduras, aseguran que están pasando por una crisis tras perder todas sus cosechas a causa de la sequía. Las familias sobreviven con los fogones apagados por falta de alimentos y con casos de desnutrición, como una bebé de un año que apenas pesa 7.5 libras, una emergencia que ha llevado al alcalde a exigir ayuda urgente.
N+ Univisión recorrió la zona donde habitan 17 personas. Uno de los afectados es Victorino Vásquez, quien aseguró que se perdió todo lo que cosechó.
“Nosotros la esperanza era cosechar, pero con la sequía que hubo perdimos el maíz, perdimos frijoles, perdimos el maicillo y ahora no hay nada que consumir acá”, dijo.
El fogón está apagado porque no hay que comer
María Juna Díaz es otra de las damnificadas. En su cocina el fogón está apagado porque simplemente asegura que no hay qué cocinar.
“Está difícil porque no hubo cosecha, las cosas caras. No hubo frijoles, no hubo maíz, entonces, estamos en extrema pobreza”, explica.
La falta de alimento ya impactó a los más vulnerables. Bernarda Reyes sostiene en brazos a su hija Génesis, de un año, quien pesa apenas siete libras y media por desnutrición severa. Su familia tampoco tiene qué comer ni cómo salir adelante.
“Pues me siento afligida, porque como no come ella, entonces me pongo preocupada de que se me va a morir”, expresa.
Pobreza y falta de servicios de salud afectan al municipio
Durante el recorrido, una mujer entró en labor de parto. El alcalde de Piraera, Deydin Mendoza, quien acompañó el recorrido ,tuvo que convertir la paila de su carro en una ambulancia para trasladarla. El funcionario comentó que sin ninguna asistencia médica, es como paren las mujeres en Piraera.
“A veces se les mueren los niños en el camino, nacen muertos, las madres mueren también. Entonces la lucha es que se abra un hospital aquí materno infantil”, reconoce Deydin Mendoza.
Aunque el municipio tiene un hospital, no hay ni un solo médico ni enfermera para atender un parto. Tras mostrar el dolor de la gente, el alcalde lanza un grito desesperado.
“Pero hoy sí lo hemos obligado a pedir alimentos para nuestra gente, porque ya hemos visto que han muerto niños y todo por falta de alimentos”, dijo.
La realidad en esta región es implacable. Miles de familias sobreviven en una crisis alimentaria y de necesidades básicas en salud, que requieren una respuesta urgente, por parte del gobierno central.








