Después de la parálisis total causada por el temporal, millones de
neoyorquinos buscan
recuperar su vida diaria. Con
aeropuertos intentando reanudar vuelos y carreteras que fueron clausuradas por seguridad,
la ciudad enfrenta el desafío de movilizarse entre montañas de nieve. El esfuerzo se centra ahora en limpiar las rutas de transporte esenciales para reactivar la economía y el flujo escolar tras una de
las tormentas invernales más potentes de los últimos años.
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