ORLANDO, Florida.- Stephanie Salazar Landaeta, ex prisionera política del régimen venezolano , narró las torturas y abusos que sufrió tras ser detenida en Caracas en 2017 por su activismo en defensa de los derechos humanos.
Venezolana denuncia abusos y torturas del madurismo desde Orlando: “Que no quede ninguno”
Stephanie Salazar, ex presa política del régimen venezolano, relata su detención, torturas y excarcelación tras casi un año en El Helicoide, mientras denuncia que aún hay cientos de presos políticos en Venezuela.
"Que todos sean liberados, absolutamente todos. Que no quede un solo preso político en Venezuela. Es lo único que deseo para Venezuela", expresó en entrevista para N+ Univision.
Salazar explicó que, durante las protestas de ese año, brindaba primeros auxilios y apoyo a manifestantes heridos que, aseguró, eran rechazados en hospitales por haber participado en movilizaciones contra el gobierno.
El 21 de mayo de 2017, alrededor de 50 agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) allanaron su vivienda en Caracas como parte de un operativo para capturar a opositores en sus propios hogares. Según su testimonio, l os agentes forzaron la entrada y la agredieron físicamente durante su detención.
Salazar relató que fue golpeada y asfixiada con un libro de derecho durante los interrogatorios, marcando el inicio de lo que describió como una serie de torturas.
"Yo soy abogada y en mi casa estaba un código civil, pasta dura, y con el mismo código me daban en la cabeza y me asfixiaban. Me volvían a dar en la cabeza y me asfixiaban. Esta fue la primera vez que vivía una tortura", relató.
Tras el allanamiento, fue trasladada a El Helicoide, centro de detención señalado por organizaciones internacionales como uno de los principales lugares de reclusión y tortura de presos políticos en Venezuela.
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La exdetenida afirmó que permaneció recluida en una celda junto a más de 30 mujeres, sin acceso regular a agua potable y en condiciones insalubres. Describió la presencia de insectos en las paredes, mala alimentación, prohibición de visitas durante los primeros meses y amenazas sexuales por parte de custodios.
"Yo estaba en una celda con 32 mujeres, sin agua. Había en la pared, parecía que la pared era negra, pero eran chiripas. Eran chiripas que había ahí, o sea, no es que la pared era negra, era el nido de chiripas que había ahí", narró sobre su reclusión.
También denunció que se le negó el derecho a la defensa legal y que fue amenazada con represalias contra su familia, lo que la llevó a impedir que su madre la visitara durante varios meses.
Según su testimonio, desde su celda escuchaba gritos de otros detenidos mientras eran sometidos a descargas eléctricas.
El 1 de junio de 2018, tras un año y diez días de detención, Salazar fue excarcelada junto con otros presos políticos. Señaló que su liberación fue presentada públicamente por autoridades del régimen como un “gesto humanitario”, discurso que, afirmó, se ha repetido en excarcelaciones recientes anunciadas por voceros oficiales.
Salazar sostuvo que estas liberaciones se realizan de manera limitada y que aún permanecen numerosos presos políticos en el país. Indicó que responsabiliza a altos funcionarios del régimen venezolano por las violaciones a los derechos humanos cometidas contra los detenidos.
Actualmente en libertad, Stephanie Salazar aseguró que continúa exigiendo la liberación de todos los presos políticos en Venezuela, así como de ciudadanos extranjeros detenidos por razones políticas.






