Miles de personas salieron a las calles de
Minneapolis, Minnesota, para protestar contra las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) e hicieron un llamado a un
paro nacional contra el racismo. Los organizadores de la movilización exhortaron a la comunidad a no asistir a sus trabajos ni a las escuelas, y pidieron a los negocios cerrar sus puertas en solidaridad con quienes defienden a los
inmigrantes.