Un tremendo dilema de índole política y económica acaba de aterrizar sobre los hombros de la presidenta interina y nueva líder del chavismo gobernante en Venezuela, Delcy Rodríguez, a raíz del anuncio de Estados Unidos de que se llevará millones de barriles de crudo venezolano para administrarlos.
El último dilema de Delcy Rodríguez: entregar petróleo a EEUU o evitar la fricción que eso causa en el chavismo
La encargada de la presidencia venezolana tiene en frente el reto de expulsar del negocio petrolero a socios considerados clave por el gobierno de Maduro, como Rusia y China.

El presidente Donald Trump anunció la noche del martes que la autoridad interina de Venezuela, que asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores durante una incursión armada en Caracas, estaría “entregando” a Estados Unidos entre 30 millones y 50 millones de barriles de petróleo “sancionado” producido en el país suramericano.
Según Trump, el crudo sería comercializado por Estados Unidos “para beneficiar a los pueblos de Venezuela y Estados Unidos”. Su secretario de Energía, Chris Wright, ejecutará ese plan para retirar los barriles con tanqueros y ripostarlos en su nación.
Rodríguez, vicepresidenta y ministra de petróleo del gobierno de Maduro al momento del ataque de fuerzas militares estadounidenses la madrugada del sábado, había ofrecido a Estados Unidos en la víspera de su juramentación una “agenda de cooperación” para promover una relación de paz y diálogo entre ambos países.
Luego de asumir la presidencia, el martes, la también hermana del presidente del Parlamento venezolano negó que Venezuela estuviera siendo gobernada por algún “agente externo”. Trump prometió el sábado que gobernaría el país suramericano.
Un experimentado analista e investigador docente, que pidió el anonimato por miedo a represalias en Venezuela, consideró que la Casa Blanca está apostando por estrategias dirigidas a generar “fricciones cada vez más fuertes” dentro de las cúpulas de poder del chavismo, un fenómeno político constante conocido como “clivaje”.
“Estados Unidos demostró al chavismo sobre la base del poder absoluto y de la fuerza que no pueden enfrentarlos —apuntó— y entonces empieza el juego de las facciones” dentro del oficialismo, que hoy lidera la presidenta interina junto a su hermano, el presidente de la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez.
Según sus investigaciones, Maduro y su esposa Cilia Flores encabezaban un grupo de poder con cerca de 90 diputados nacionales, cerca de 100 alcaldes y 7 gobernadores. Los hermanos Rodríguez tienen influencia sobre varias decenas de diputados y alcaldes, así como de un cúmulo más reducido de gobernadores.
“Esa conjunción de los Maduro-Flores y los hermanos Rodríguez les da mayoría dentro del chavismo para tomar las decisiones” que consideren, incluyendo si entregan o no esos millones de barriles de crudo a Estados Unidos, señaló.
La empresa estatal petrolera Petróleos de Venezuela (PDVSA) anunció la tarde del miércoles que está en marcha “una negociación” con el gobierno de Estados Unidos para vender “volúmenes” de su petróleo con “criterios de legalidad, transparencia” y beneficiosos para ambas partes.
Un comunicado oficial de la petrolera del Estado indicó que ese proceso se desarrolla bajo un esquema similar al vigente con la empresa estadounidense Chevron y “está basado en una transacción estrictamente comercial”.
Aliados fuera de la jugada
La encargada de la presidencia venezolana, como la ha denominado formalmente el chavismo, tiene en frente el reto de expulsar del negocio petrolero a socios considerados clave por el gobierno de Maduro, como Rusia y China.
“Delcy y su hermano se ven obligados a dejar que saquen de la jugada a China, Rusia, Cuba e Irán, de modo que ahora no solo enfrentan tensiones internas, sino tensiones externas” con aliados que podrían quedar muy pronto en el retrovisor como antiguos socios del poder en Caracas, advirtió el experto en ciencias políticas Walter Molina.
Una posible tensión interna podría venir de la mano del ministro del Interior y primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, dijo.
Analistas e incluso los propios funcionarios de la administración Trump, de acuerdo con reportes de la prensa estadounidense, consideran que Cabello puede ser la principal piedra en el zapato para llevar adelante un plan de relaciones tuteladas con Rodríguez y una transición democrática.
En sus primeras intervenciones públicas, Cabello insistió en que Maduro seguía siendo el presidente constitucional de Venezuela y exigió su liberación inmediata, si bien ratificó a periodistas en Caracas su lealtad “al 1,000 por ciento” con Rodríguez.
El mismo Cabello había advertido semanas atrás en su programa de televisión 'Con el mazo dando' que “ni una gota de petróleo puede salir de aquí para los Estados Unidos” si el país era agredido militarmente por Estados Unidos. “Ni media gota, en ninguna circunstancia”, se ve a Cabello diciendo en un video que resurgió este miércoles en las redes sociales, a propósito del anuncio de Trump.
Cualquier fricción interna vendría “básicamente” de Cabello, según Molina.
“En efecto, es un cambio de paradigma absoluto que, para poder hablar realmente de transición democrática, debe estar acompañado de otras concesiones, como la liberación inmediata de todos los presos políticos”, insistió el experto.
Según el Foro Penal venezolano, que asiste a víctimas de persecución política, existen 863 presos políticos en las cárceles del país. En las dos semanas previas al ataque armado estadounidense en Caracas, el gobierno madurista liberó a decenas de ellos.
Molina recordó que Rodríguez ya “le ha entregado el petróleo venezolano” a una empresa estadounidense, Chevron, que opera en el país gracias a un permiso o licencia especial de parte de la administración Trump.
“Eso ya es sumamente descriptivo, pues confirma que en efecto Delcy y su hermano no ‘tienen’ el poder, sino que lo administran”, consideró.
Un negocio para fraccionar
Delcy Rodríguez ya comenzó a enviar señales de su colaboración con Estados Unidos, como el reciente nombramiento de Calixto Ortega hijo como vicepresidente del área económica, de acuerdo con el politólogo José Vicente Carrasquero.
Ortega es ingeniero con formación económica en Estados Unidos. “Allí tú empiezas a ver cómo se van dando los cambios”, destacó.
Carrasquero dio por cierto que Rodríguez acordó con la administración Trump ser facilitadora de acuerdos como el anunciado el martes por la noche.
“A medida que Estados Unidos tenga más control de las decisiones en Venezuela, ella va a ser cada vez menos necesaria”, estimó el analista.
A su juicio, las autoridades estadounidenses suelen considerar a sus adversarios como “utilitarios” y anticipó que comenzarán a designar su gente en cargos clave.
El Departamento de Energía de Estados Unidos publicó este miércoles detalles sobre el plan de Trump y dijo que tal programa reforzaría su seguridad nacional y “ayudará a restaurar Venezuela como un aliado responsable y próspero".
Según la publicación oficial, el secretario de Energía, Chris Wright, “está trabajando” con las autoridades interinas de Venezuela y la industria privada para ejecutar el plan.
Estados Unidos ya ha comenzado a comercializar ese crudo venezolano en el mercado global, interactuando con agentes mundiales y bancos clave para “ejecutar y proveer de ayuda financiera” a fin de vender ese petróleo y sus derivados, añadió.
Las ganancias serán depositadas en cuentas de Estados Unidos en bancos de reputación para garantizar “la legitimidad y la integridad de su distribución final”, indicó. El gobierno estadounidense manejará esos fondos discrecionalmente.
Las ventas de los millones de barriles de petróleo venezolano se harán por adelantado y ese tipo de procedimientos “continuará indefinidamente”, señaló.
Seguir las indicaciones de Estados Unidos podría derivar en el levantamiento de sanciones económicas a la industria petrolera venezolana, como ha exigido el chavismo por años, e incluso podría terminar en una reestructuración de la deuda externa nacional, cercana a los 170,000 millones de dólares, según expertos.
Estados Unidos no está dispuesto a discutir cuotas de participación con empresarios cercanos al poder venezolano, que asignará a compañías de origen estadounidense, de acuerdo con un analista y profesor universitario que también solicitó anonimato.
El experto, que teme represalias en Venezuela, consideró que Estados Unidos busca generar fricciones por el negocio petrolero para “fragmentar al chavismo”.
Según su hipótesis, Rubio tendría así “la ventaja” de negociar uno a uno con los actores principales de la cúpula del chavismo y ya no en un mismo bloque.
El experto en ciencias políticas también invitó a notar cómo inicialmente hubo una declaración de Rodríguez junto a figuras como su hermano, el ministro Cabello y el ministro de Defensa, el general Vladimir Padrino López, pero que luego se diluyeron en declaraciones independientes sobre lo ocurrido el sábado.
“Son bloques con intereses disímiles”, aseguró. “Ninguno de los actores, ni siquiera Delcy, puede decir que habla en nombre de todo el chavismo”, concluyó.
En cuanto a la respuesta del pueblo chavista a hacer negocios con quien consideran secuestrador de Maduro, el experto minimizó su impacto en las acciones políticas en curso.
“Los símbolos del chavismo como movimiento social y político están caídos”, dijo. “Ya no alcanzan a esas bases. Son un grupo de interés clientelar”, remató.
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