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El escenario donde se llevará a cabo el primer debate presidencial de precandidatos republicamos para las elecciones de 2016.

Un debate presidencial sin sustancia

Un debate presidencial sin sustancia

Un estratega demócrata analiza el primer debate presidencial republicano con miras a las elecciones del 2016.  

El escenario donde se llevará a cabo el primer debate presidencial de pr...
El escenario donde se llevará a cabo el primer debate presidencial de precandidatos republicamos para las elecciones de 2016.

Por José Dante Parra (*)

Un dicho en inglés reza que dos son pareja y tres ya son compañía. En el caso de la nominación presidencial del Partido Republicano "con 17 candidatos desesperadamente buscando sobresalir" la única frase que se me ocurre para describir esta situación es “arroz con mango”, como se diría en el argot caribeño de Miami.

Este jueves esa frase lo más seguro se quedará corta cuando 10 de ellos tomen el escenario principal durante el debate auspiciado por la cadena FoxNews. Los otros siete, cuyos puestos en las encuestas no pasan del uno por ciento, tendrán que conformarse con ser teloneros en un foro previo. El drama que hemos visto entre el estrepitoso Donald Trump, un extremadamente cauto Jeb Bush, y frustrados candidatos como el ex-gobernador de Tejas Rick Perry y el Senador por Carolina del Sur Lindsey Graham, alcanzará los decibeles del encuentro entre un depósito de pólvora y una colilla de cigarrillo mal colocada.

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Esto no es hipérbole. Aún sin verse las caras y tener que competir por los titulares del día siguiente, después de semanas en las que el republicano Donald Trump monopolizó la atención de la prensa acusando a los inmigrantes de violadores y narcotraficantes, en vez de sustancia vimos al Senador Graham destruir su celular en una licuadora y a Mike Huckabee acusar al Presidente Obama de empujar al pueblo Israelí hacia un horno estilo Nazi. Para nada el nivel de propuestas y soluciones serias que esperamos de hombres que buscan que les confiemos los códigos que activan el arsenal nuclear.

El campo republicano no ha explicado cuál es su alternativa al Obamacare, que le ha dado seguro médico a 16,4 millones que antes no lo hubieran tenido; cómo aumentar nuestra influencia en Latinoamérica mientras que la China se presta para construir un canal en Nicaragua; cómo solucionar las crecientes deudas universitarias de nuestros hijos, o qué hacer para revertir el aumento del nivel del mar que amenaza con tragarse a Miami o las sequías que están a punto de convertir a toda California en una extensión del desierto de Mojave. Lo más cercano a un léxico de política pública republicana es “derogaría, bloquearía, cancelaría”. Pero, hasta ahora cero soluciones para el estadounidense de a pie. (En Wall Street los inversionistas están pasándola muy bien, pero gracias por la preocupación.)

Y en cierta medida,  el efecto Trump, que se roba todo el oxigeno mediático, no les da otra opción que optar por el equivalente de un striptease político.

Huckabee no pudo ser más claro este pasado domingo cuando francamente dijo que el deseo más ardiente de cada uno de los principales 10 candidatos es “ser atacado” durante el debate. Según las reglas del debate, cada candidato tendrá un minuto para exponer su propuesta" o falta de ella" y 30 segundos para defenderse si es atacado por nombre. Eso deja dos opciones: un debate en el que nadie dice nada para que sus rivales no mojen prensa, o un circo de 10 ruedos, cada uno buscando sobresalir por el espectáculo que ofrezca. Créanme, con Trump diciendo que hay que deportar a cada uno de los 11 millones de indocumentados y a Bush diciendo que para resolver el problema migratorio del país  deportaría a todo inmigrante con visa expirada las mechas del polvorín se encendieron hace rato.

Y es que los militantes republicanos que deciden las primarias premian este tipo de comportamiento estéril y contraproducente. Antes de que Trump dijera una sola palabra sobre los inmigrantes, no pasaba del tres por ciento en ninguna encuesta. Han pasado varias semanas después de sus comentarios y la defensa más firme que escuchamos de Bush u otros es que los comentarios de Trump no representan las opiniones del partido republicano Luego, este fin de semana vimos a Trump sobrepasar a Bush en casi todas las encuestas entre votantes republicanos. Ahora, los otros 16 están maquinando cómo atraer más atención que el showman del peinado que seguramente es la envidia de Walter Mercado.

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En últimas, tal vez la única apuesta a la seriedad que pueda hacer un candidato republicano en este debate del jueves es rezar porque el resto de sus contrincantes se despellejen mutuamente y pasar desapercibido sin ser salpicado. Para nosotros los votantes tal vez sea un momento de entretenimiento, pero no esperemos mucho en términos de sustancia o propuestas.

(*) Estratega demócrata. Antes de su actual posición, fungió como asesor del líder de la mayoría en el senado, Harry Reid y dirigió la estrategia con los medios hispanos durante la campaña de reelección del Senador Reid en el 2010, cuando el voto latino fue el factor decisivo en un ciclo muy difícil para los demócratas. Parra también se desempeñó como asesor de comunicaciones hispanas en la reelección del Presidente Obama en el 2012 y dirigió el equipo de medios hispanos en la Convención Nacional Demócrata.

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