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Trump y Kim se dan las manos, se tocan el hombro y sonríen: el cara a cara de "ciencia ficción"

El presidente Trump había dejado claro que sería su intuición la que lo guiaría en su encuentro con el líder norcoreano, había incluso vaticinado que a los 'cinco segundos' sabría si le caería bien o no. Los dos mandatarios se mostraron amables, habrá que esperar si esa cordialidad capturada en esta foto se ve representada en un acuerdo de peso.
12 Jun 2018 – 10:17 PM EDT

El primer saludo entre los dos mandatarios, Donald Trump y Kim Jong Un resultaba especialmente relevante no solo por su valor histórico, -dos países enfrentados durante décadas al fin se juntaban-, sino porque se convertiría en una antesala real de lo que podría ocurrir después en las negociaciones a puerta cerrada. Al menos así lo había vaticinado el mismo Trump quien había declarado a la prensa: “En el primer minuto yo sabré, mi sensación, mi sentir, ya sabes, dicen que tienes claro si te gusta alguien o no en los primeros cinco segundos”.

Así trascurrieron esos primeros 'cinco segundos' entre los dos mandatarios que un año atrás intercambiaban insultos y tenían en vilo al mundo con un enfrentamiento nuclear.

Kim Jong Un hizo su entrada al sitio acordado para el primer apretón de manos, con la prensa sirviendo de testigo. El presidente Donald Trump entró enseguida y estiró de primeras su mano. El apretón de saludo resultó consistente y se mantuvo en el tiempo, -no tanto como Trump lo ha hecho con otros mandatarios-. En esta ocasión, ambos líderes parecieron estar de acuerdo en evitar sonrisas muy expresivas y en apretar las manos solo lo justo. Pero luego Donald Trump dio su primer indicio corporal de afabilidad: se volteó hacia el líder norcoreano y tocándolo en el hombro derecho lo invitó a seguir al salón.

En un lado del corredor, antes de entrar en la sala en la que están previstas las conversaciones que se mantendrán de manera privada, Kim y Trump se detuvieron a hablar y de nuevo el presidente Trump tocó en el hombro a Kim Jong Un, en un acto de familiaridad, quien solo después de unos segundos le devolvió el gesto tocándolo de vuelta, lo que desató una nueva estirada de mano de Trump y una sonrisa de parte de Kim.

Gestos y palabras amables

Sin que estuviera previsto en el protocolo, la prensa tuvo acceso a un momento más antes de que los dos mandatarios entraran en materia. Sentados, Trump a la izquierda y Kim a la derecha, ofrecieron unas breves declaraciones sobre su encuentro. Trump, acorde a lo que su propio cuerpo había dejado percibir, expresó su esperanza de que el encuentro fuera “un tremendo éxito”: “Tenemos una gran relación por delante”. El líder norcoreano, por su parte, hizo énfasis en el sinnúmero de obstáculos que habían tenido que superar para estar ahí. “Sobrellevamos todo y aquí estamos hoy”.

"Mucha gente en el mundo pensará en esto como una forma (inaudible) de fantasía ... de una película de ciencia ficción ", se escuchó al intérprete de KIm decir mientras los dos líderes caminaban por el hotel que sirvió de sede del encuentro.

Trump ha usado sus apretones de manos como una táctica efectiva para dejarle saber al otro su nivel de aprecio. Basta con recordar aquella vez que en la Casa Blanca el mandatario se reusó a darle la mano a Angela Merkel, la canciller alemana, al punto que tuvo que ser ella la que delante de la prensa le preguntara si deberían estrechar las manos. En esa misma línea, fueron las manos de Trump y de Emmanuel Macron, el presidente de Francia, las que delataron una cierta cercanía y amistad tanto en su encuentro en París como en Washington.


Ante los antecedentes, podría vaticinarse que esos 'cinco segundos' que tenia Kim Jong Un para congraciarse con el presidente fueron suficientes. Luego, sin embargo, nada puede predecir a ciencia cierta sobre cómo transcurrirán las conversaciones que se extenderán durante todo el día.

La historia está llena de apretones históricos como estos, que conmocionaron el mundo y que, sin embargo y pese a la emblemática imagen, no resultaron en ningún acuerdo provechoso.

Habrá que ver que los toqueteos y tímidas sonrisas de Kim y Trump no terminan como aquel encuentro en 1993 entre el primer ministro iraelí Yitzhak Rabin y el líder palestino Yasser Arafat en frente del presidente Clinton con el que el mundo creyó haber conseguido la paz. Ese acuerdo, solo dejó una buena foto. La paz nunca llegó.

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