Una mujer en Texas vivió un parto completamente inesperado luego de confundir los primeros síntomas de labor de parto con una posible intoxicación alimentaria, tras haber comido unos nachos durante un viaje de campamento.
Pensó que eran unos nachos en mal estado… y terminó dando a luz a gemelos en un auto en Texas
Shelbee Dugger-Kemp, de 30 años, vivió un parto inesperado en Texas tras confundir las contracciones con una posible intoxicación alimentaria durante un viaje familiar
Shelbee Dugger-Kemp, madre de 30 años, se encontraba pasando el fin de semana del Día de los Caídos con su familia en un campamento cerca de la frontera entre Texas y Oklahoma cuando comenzó a sentir fuertes dolores abdominales. En un inicio, pensó que se trataba simplemente de algo que le había caído mal tras la comida.
Sin embargo, el malestar comenzó a intensificarse rápidamente. Preocupada, decidió pedirle a su abuela política que la llevara al hospital para una revisión, sin imaginar que el desenlace ocurriría antes de llegar a su destino.
A poco menos de 10 millas del trayecto, los dolores evolucionaron a contracciones fuertes. En ese momento, con la ambulancia aún a varios minutos de distancia, Shelbee comprendió que el parto era inminente.
“Le dije: ‘ Mimi, no te preocupes, pero voy a tener a estos bebés en el coche’”, recordó la mujer en entrevista con Today.
Minutos después, en el asiento del copiloto del vehículo en movimiento, Shelbee dio a luz a sus gemelos prematuros, Kane y Kallan. El primer bebé nació seguido de su hermano apenas cinco minutos después. Uno de los recién nacidos llegó incluso dentro del saco amniótico, una condición poco común.
Mientras todo ocurría, la familia intentaba mantener la calma y coordinar la llegada al hospital. Poco después, la noticia comenzó a difundirse entre sus familiares a través de llamadas y videollamadas, dejando a todos sorprendidos por el inesperado nacimiento.
A pesar de lo prematuro del parto —a las 31 semanas de gestación— ambos bebés nacieron con buen estado de salud. Kane pesó alrededor de 4.188 libras y Kallan 3.75 libras, y ninguno requirió asistencia de oxígeno.
Los recién nacidos permanecen bajo observación en la unidad de cuidados intensivos neonatales, donde reciben atención especializada mientras continúan su desarrollo.
Para la madre, la experiencia ha sido tan impactante como emotiva. Asegura que lo ocurrido le dejó una lección sobre la intuición del cuerpo durante el embarazo.
“Todo el mundo me pregunta cómo supe qué hacer, y no lo sé. Simplemente tu cuerpo se pone en marcha”, expresó.
