La 'app' de citas que te une por las cosas que odias, y otras extrañas redes para encontrar pareja

Las nuevas aplicaciones apuestan por atraer a sus usuarios a través de sus intereses más específicos. La última propuesta, HaterDater, une parejas por los temas que detestan, sumándose a otras plataformas dirigidas sólo a cristianos o a los intolerantes al gluten.

Si pueden imaginarlo, existe una app de citas sobre ello. En el enorme mercado del dating online, liderado por Tinder con más de 9 millones de usuarios diarios, los pequeños jugadores intentan competir con aplicaciones segmentadas para una audiencia en concreto, o con una excusa más allá del atractivo de la foto de perfil.

Lo que empezó a través de foros y páginas web en 1995 (cuando nació Match.com), se ha trasladado rápidamente al móvil, donde el simple gesto de deslizar a la derecha con el dedo sirve para mostrar interés por una persona.

Hay muchos peces en el mar, sí, pero Internet es el océano. Dar con el algoritmo perfecto para conectar a dos personas y que sus intereses encajen es el Santo Grial de Silicon Valley. A falta de una idea visionaria que se convierta en el próximo Tinder, las aplicaciones apuestan por la creatividad.

Dicen que lo que se odia une más que lo que se ama. ¿No soportan la gente que camina lento por la acera? ¿Se indignan cuando tienen que pagar extra por pedir guacamole? Haterdater fue lanzada este mes con el lema "el amor a través del odio", y clasifica a los usuarios según las cosas que aborrecen, para así emparejarlos con otros usuarios que detesten lo mismo. Se empieza seleccionando entre una colección de tarjetas sobre diferentes temas, desde Trump hasta el feminismo, pasando por el muro, y de ahí al matching.


Según un estudio de Pew Research Center, buscar pareja por Internet está mucho más aceptado culturalmente que hace diez años, aunque en 2015 un 23% de la gente todavía pensaba que el dating virtual es para desesperados. Los datos de 2015 indicaron que el 27% de los jóvenes entre 18 y 24 años son usuarios de alguna web o aplicación de citas.

Entrar en BeLinked, donde los perfiles se crean a partir de la página de LinkedIn de cada usuario, es como intentar encontrar pareja durante una entrevista de trabajo. Aquí sólo importan los estudios, el empleo actual, y las buenas recomendaciones. Funciona como Tinder, se van eligiendo o rechazando perfiles hasta que se produce un "match" y entonces se puede iniciar el contacto. A falta de ideas para romper el hielo con los workaholics que pueden encontrar aquí, proponen estas preguntas: "¿Dónde te ves dentro de cinco años?", "¿Cuál dirías que es tu principal defecto?", o "¿Te gusta trabajar en equipo?".

Si se busca un encuentro casual, quizás Christian Mingle no sea el lugar adecuado. La app que presume de ser "responsable de más matrimonios cristianos que todos los demás sitios de citas" tiene 15 millones de usuarios registrados (en datos de su página web) y lleva activa desde 2001. Aquí los puntos atractivos de un candidato sentimental son sus valores y su fe, o al menos eso dicen.


El empleo o los intereses generales son temáticas bastante amplias y razonables para enfocar una aplicación de citas, pero si se busca un poco más, las cosas se vuelven extrañamente específicas.

Hay sitios para fans de Disney, para gente alta, para los surferos, los granjeros, e incluso para los apasionados de la salsa picante.

También, para los que siguen una dieta determinada. En Estados Unidos hay tres millones de personas celíacas (que no pueden tomar gluten), un nicho de mercado que han decidido aprovechar hasta los sitios de citas. Gluten Free Singles es el lugar donde los enemigos de esta proteína vienen a buscar el amor, preferiblemente, en una pareja que también siga el mismo régimen. Con esto evitarán todo tipo de discusiones a la hora de elegir un restaurante para cenar o al hacer la compra en el supermercado. El público de esta red es aún bastante reducido, pero eso no ha impedido que el pasado noviembre la empresa anunciara el primer matrimonio entre dos de sus usuarios. Vivieron felices, y comieron perdices (sin gluten).

Muchas de estas aplicaciones suenan a broma, y de hecho, algunas empezaron así. Es el caso de Bristlr, una iniciativa con el eslogan "conectando a barbudos con gente a la que le gustan las barbas". Su fundador, John Kershaw, abrió una página para ver quién se registraba y antes de que se diera cuenta se había hecho viral. Ahora tiene más de 100,000 usuarios.


En las redes sociales, las fotos de barbas son casi tan populares como las fotos de mascotas. Todavía no hay una aplicación para gente con gato (los reyes de Instagram), pero sí para los que tienen perro. Twindog pone en contacto a dueños con otros dueños y a perros con otros perros. Como no iba a ser de otra manera, la mayoría de los usuarios aparece con él en su foto de perfil (la versión light de la moda de Tinder de retratarse con un tigre).

Los fumadores tampoco están solos. Mientras el uso del cannabis se va legalizando en cada vez más Estados, las empresas relacionadas con este negocio van acumulando inversores. Ya hay al menos dos aplicaciones de citas dirigidas a fumadores y otros usuarios de marihuana, High There! y My420mate. Esta última fue una idea de Miguel Lozano, su fundador, quien quiso crear un lugar donde conocer a gente sin ser juzgado por sus aficiones. Según un estudio de Match, el 70% de los solteros ven el uso de marihuana como una cualidad negativa en una pareja potencial. Pero en My420Mate esto es precisamente el atractivo. Su lema lo dice todo: "Planten su semilla y vean crecer el amor". En el caso de High There!, los usuarios deben especificar su forma de fumar preferida (vapeo, regular...), y la potencia del producto (alta, media...) También avisan de que no se puede usar la app para vender marihuana.

Otras aplicaciones, además de conectar a gente, hacen una labor social. Es el caso de Hift, dirigida a personas con infecciones de transmisión sexual como herpes, sida o hepatitis. Los datos de los usuarios se mantienen en la más absoluta privacidad. El objetivo de Hift es ofrecer un entorno seguro y libre de prejuicios, y devolver la esperanza en el amor a individuos que hayan podido ser rechazados por su condición.


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