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Accidentes

"Es casi un milagro": extraen con éxito un cuchillo de diez pulgadas clavado en la cabeza de un adolescente

Cuando jugaba con sus hermanos y amigos frente a su casa en Redfield, Kansas City, Eli Gregg terminó con un cuchillo clavado en su cara. En el hospital universitario de la ciudad lo intervinieron y ningún órgano ni arteria sufrió daños. “Fue aterrador”, dice su madre.
18 Jun 2019 – 4:29 AM EDT

Lo que le sucedió a Eli Gregg, un adolescente de 15 años de Kansas, pudo haber sido peor, mucho peor. Pero la pericia de los doctores que lo atendieron y, tal vez la suerte, han conseguido "casi un milagro", como lo valora su madre, al salir con vida de una herida de un cuchillo de veinte pulgadas empotrado en su cabeza.

La noche del pasado jueves el joven jugaba con sus hermanos y unos amigos la noche del jueves frente a su casa en Redfield, a unas 90 millas al sur de Kansas City. Encontraron en el cesped un cuchillo de unas diez pulgadas y Eli intentó quitárselo de los chicos más pequeños por precaución.

En ese momento y en cuestión de segundos hubo tropiezos, caídas y el cuchillo terminó hundido en la cabeza de Eli.

El chico gritó de dolor y su madre Jimmy Russel lo escuchó; salió a ver qué ocurría y encontró la imagen aterradora de su hijo con el cuchillo sobresaliendo justo debajo de su ojo.

"Parecía bastante sombrío. Fue aterrador", dijo Russell en un video publicado por el Sistema de Salud de la Universidad de Kansas, donde el joven fue tratado con éxito.

"Cuando me miró, se quedó boquiabierta", dijo Eli sobre la impresión que se llevó la madre, que rápidamente llamó al 911.

Con el cuchillo incrustado en la cabeza, el chico fue enviado a la centro médico de la Universidad de Kansas a primeras horas del viernes, donde lo atendió un equipo dirigido por el cirujano Koji Ebersole.


Una imagen de rayos X mostraba la profundidad de la herida de en la cara de Eli Gregg: la hoja del cuchillo estaba clavada en su cráneo y alcanzaba hasta justo debajo de su cerebro; la punta del arma presionaba su arteria carótida, que abastece de sangre al cerebro.

Un caso previo

Cerca de las 7 de la mañana del viernes se comenzó la intervención quirúrgica. “Aquí vamos de nuevo”, dijo el doctor Ebersole, citado por CNN.

De nuevo, porque fue él mismo quien el año pasado había operado con éxito a Xavier Cunningham, un niño de 10 años de Missouri que se clavó un pincho de carne en el cráneo en una caída cuando estaba huyendo del ataque de unas avispas.

Tras esa primera experiencia, el equipo médico tenía más claridad para emprender el complejo proceso de extraer el cuchillo de la cabeza de Eli Gregg.

Los médicos se prepararon para una posible hemorragia cerebral, pero la operación se realizó sin problemas y la arteria permaneció intacta. Ebersole y sus colegas utilizaron catéteres, globos diminutos y otras herramientas para extraer el arma cuidadosamente.


Tras la intervención, los médicos comprobaron que el chico no sufrió ninguna lesión importante. “No hay lesión en la visión. No hay daño en el movimiento de los ojos. No hay derrames cerebrales. No hay hemorragia cerebral. En realidad, tiene una pequeña incisión cosmética, por así decirlo, del cuchillo en su mejilla derecha. Nunca sabrías que pasó por todo esto", dijo Ebersole a CNN.

Su madre tampoco da crédito. "Es casi un milagro", dijo Russell, citada en USA Today. "Es realmente, realmente increíble".

A las 24 horas de la cirugía, Eli pudo hablar y aclarar la situación. Tenía que ser dado de alta el lunes. Russel dijo que su hijo lo está llevando muy bien y que debería recuperarse por completo.

"(Eli) dice que se mantendrá alejado de los objetos punzantes", dijo su madre. "Eso es muy comprensible".

En un video del hospital universitario, antes de ser dado de alta el chico dijo entre lágrimas: "Por fin puedo ver al resto de mi familia. Me voy a casa".

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