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Ciencia

Nuestra temperatura corporal ha disminuido en los últimos 200 años. ¿A qué se debe?

La temperatura media de los estadounidenses ha ido descendiendo con el tiempo y es hoy un 1.6% más baja que en la era preindustrial, debido probablemente a la reducción de las inflamaciones, mejor higiene y condiciones de vida, apunta una nueva investigación.
16 Ene 2020 – 4:28 AM EST

Desde 1871, la temperatura media “normal” del cuerpo humano (cuando no estamos enfermos) se ha considerado que es de 98.6°F (37°C). “Lo que todo el mundo cree, que nuestra temperatura normal es de 98.6°F, es incorrecto”, dijo Julie Personnet, profesora de medicina de la Universidad de Stanford y autora de una nueva investigación que indica que el cuerpo humano se ha ido enfriando con el tiempo.

Los expertos ya sabían que la temperatura que se considera estándar, establecida en 1851 por el médico alemán Carl Reinhold August Wunderlich, era demasiado alta, pero siempre habían pensado que se trataba de un error de medición y no de un auténtico descenso de la temperatura en los seres humanos.

Para comprobar si era un problema relacionado con los instrumentos más rudimentarios o, por el contrario, con cambios en nuestra fisiología, Personnet y su equipo combinaron tres conjuntos de datos. El primero abarca a 23,710 veteranos del Ejército de la Unión de la Guerra Civil estadounidense, cuyas temperaturas se midieron primero en 1860 y después en 1940. Los otros dos conjuntos de datos abarcan de 1971 a 1975 y de 2007 a 2017. En total, los investigadores analizaron 677,423 mediciones de temperaturas diferentes.

Las conclusiones apuntan a que la temperatura corporal de los estadounidenses ha ido descendiendo lenta pero constantemente. En el caso de los hombres, los nacidos a partir del 2000 tienen una temperatura corporal de 1.06°F más baja, como media, que aquellos nacidos a principios del XIX. Para las mujeres, esta diferencia es de 0.58°F.


Tiene sentido que la temperatura corporal cambie a lo largo del tiempo, señala Parsonnet. “Como media somos más altos y también más pesados, lo que cambia nuestra temperatura. Tenemos mejor nutrición, cuidados médicos, y salud pública. Tenemos aire acondicionado y calefacción que nos permiten vivir cómodamente a temperaturas de 68°F a 72°F en nuestras casas. No cuesta mucho imaginar que la temperatura de nuestro cuerpo pueda cambiar como resultado”, señala.

Y otro factor importante, apunta, es el desarrollo de tratamientos para enfermedades infecciosas en el último siglo: al librarnos de muchas de las enfermedades inflamatorias como la tuberculosis, sífilis, disentería o diarrea con antibióticos y vacunas, el cuerpo está mucho más libre de inflamaciones. La fiebre es el resultado de la batalla de nuestras defensas con posibles agentes patógenos. Si estos no están en contacto con nosotros, el cuerpo no necesita elevar la temperatura.

“Creemos que las diferencias observadas en la temperatura entre el siglo XIX y hoy son reales, y los cambios a lo largo del tiempo dan pistas fisiológicas importantes sobre las alteraciones en la salud humana y la longevidad desde la Revolución Industrial”, señalaron los autores.

A la vista de estos resultados, dijo Parsonnet, parece una buena idea apartarse de la noción de una temperatura universal normal para todo el mundo y apostar por lecturas más personalizadas de las temperaturas corporales. "Ahora usamos un número, pero este valor puede no tener sentido, ya que una temperatura 'normal' puede ser diferente para diferentes personas".

Queda en el aire saber si la temperatura ha disminuido también en otros países en los que la salud de las personas ha mejorado en los 200 últimos años, y hasta qué punto el cuerpo humano seguirá enfriándose en el futuro.

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