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Bullying

Murió tras una golpiza en su escuela a pesar de advertir que era víctima de 'bullying': por qué hay que escuchar las alarmas

El fallecimiento de un niño de 13 años luego de ser agredido por dos estudiantes en una escuela de California deja en evidencia los peligros del acoso escolar, un problema que afecta a 1 de cada 4 alumnos y en el que la actitud de los espectadores, padres y autoridades escolares juega un papel fundamental.
26 Sep 2019 – 5:20 PM EDT

Ocurrió en la escuela: hubo testigos que grabaron lo ocurrido con su celular, pero nadie fue capaz de intervenir durante la golpiza que terminó quitándole la vida muy temprano a Diego Rivera: tenía apenas 13 años de edad. Esta es sin duda otra tragedia que deja en evidencia los peligros del bullying y las fatídicas consecuencias de no actuar a tiempo.

El niño fue atacado por dos alumnos en la Escuela Intermedia Landmark, del Condado de Riverside en California. Todo fue captado en un video de celular donde se ve que recibió un puñetazo inicial en la cara por parte de un joven de camisa negra. Después, tropezó hasta ser embestido por la izquierda por un segundo agresor. Acto seguido, cayó al suelo y se golpeó en la cabeza con una columna. En ese momento convulsionó hasta quedar inconsciente y fue trasladado al hospital donde estuvo internado en condición crítica de salud durante nueve días hasta que su familia decidiera declararlo muerto y donar sus órganos, el 24 de septiembre.

Los agresores, también menores de edad, fueron arrestados en la prisión juvenil del Condado de Riverside por asalto. “Queremos que esto pare”, dijo a Univision Alicia Espinoza activista contra el acoso escolar, quien afirma que no es la primera vez que este tipo de incidentes violentos ocurren en la escuela intermedia y que las autoridades del plantel hacen poco o nada para frenar los ataques entre los estudiantes.


Compañeros de Diego declararon a medios locales que el niño había sido víctima de bullying y ciberbullying en ocasiones anteriores, y que en la escuela los problemas de violencia eran recurrentes. El director de la escuela no ha confirmado esos alegatos y dijo que están investigando.

“Esto va más allá de bullying. Esto es claramente violencia”, dice a Univision Noticias Ross Ellis, fundadora de Stomp Out Bullying. En su criterio, la tragedia demuestra lo que puede pasar cuando las autoridades no asumen con seriedad las denuncias de los estudiantes.

“Cuando tienes a escuelas que no hacen nada acerca de la violencia, cosas como estas van a ocurrir”, agrega Ellis.

La indignación de la comunidad ha sido tal que una vigilia hecha para homenajear a Diego tomó otro matiz cuando llegó el Superintendente del Distrito, Martinrex Kedziora, y dio un discurso en medio de reclarmos de quienes le exigían la renuncia y lo culpaban por no actuar a tiempo.

Al final, Kedziora se vio obligado a refugiarse dentro de la escuela, reportó CBS News.


Un problema complejo

El bullying o acoso es un repetitivo comportamiento agresivo y no deseado entre niños en edad escolar que involucra un desequilibrio de poder real o percibido, explica la web gubernamental Stop Bullying que recopila información de las agencias federales especializadas en este tema.

Hay tres componentes esenciales en el bullying: debe haber un bully o agresor (o más) que voluntariamente busca(n) perjudicar a otro. Segundo, tiene que haber una víctima; y tercero un lugar o espacio, explica su web la organización Intervention Central, que contiene recursos de capacitación y ayuda en materia educativa.

Se habla también de un cuarto cuarto componente: los testigos, que pueden jugar un papel fundamental al decidir si motivar aún más al agresor, permanecer neutrales observando o defender a la víctima.

En el caso de Landmark, el hecho de que se grabara la agresión deja claro que sí hubo testigos que no actuaron para detener la golpiza. Estudios indican que cuando los espectadores intervienen y se convierten así en defensores, el acoso se detiene en 10 segundos el 57% de las veces, se lee en la web StopBullying.gov.

Entre los motivos por los que el espectador puede optar por no intervenir están el temor a represalias o sufrir consecuencias negativas en sus relaciones sociales, entre otros.

¿Cuáles son las señales de alerta?

Se estima que aproximadamente 20% de los alumnos entre 12 y 18 años experimentan acoso a nivel nacional y que, aunque no existe un factor único que aumente las probabilidades de que un niño sea acosado o acose, sí se sabe que los jóvenes que se perciben como diferentes están en mayor riesgo.

Según declaraciones de la superintendente recogidas por el diario The Press Enterprise, Diego “no sólo era un estudiante brillante, sino que sus amigos lo describían como alguien cuya sonrisa podía iluminar todo un cuarto”. Pero aparentemente sí había antecedentes de que había sufrido agresiones en el pasado.

¿Pidió ayuda antes de lo ocurrido? ¿Guardó silencio como ocurre en más del 60% de los casos donde no se notifica a un adulto? Todas preguntas que quedan por responder.

¿Qué hacer?



Si tu hijo te cuenta que lo acosan en el colegio lo primero que debes hacer es escucharlo, sin juzgar u opinar, explica Peggy Moss, experta en bullying en un artículo.

“Tu hijo no necesita que explotes o asumas el problema como tuyo. Debe saber que es escuchado y que sus sentimientos importan. Una vez que tengas la historia completa, dependiendo de lo ocurrido, puedes dar el siguiente paso”, asegura.

Recomienda dejar que el propio niño (a) proponga ideas sobre cómo detener lo que está ocurriendo y guiarlo hacia la mejor estrategia sin dictarla, ni juzgarlo. “No seas tú el único que da con la solución. Es importante que sienta que el esta resolviendo el problema en sus propios términos”, insiste.

En su criterio, lo mejor es contactar a los maestros de inmediato, de modo que puedan ayudar. Si eso no funciona siempre hay otras instancias a las que se puede acudir.

StopBullying.Com recomienda acudir a las instancias en este orden: maestro, consejero, director, superintendente y departamento de educación estatal.

No hay una receta única

La tolerancia cero y la expulsión no son enfoques efectivos, subraya StopBullying en un apartado de su web donde aclaran que las soluciones para el acoso no son sencillas.

Los enfoques más prometedores se basan en fomentar una cultura del respeto y confrontan el problema desde muchos ángulos. Involucran a toda la comunidad escolar: estudiantes, familias, administradores, profesores y demás personal, como conductores de autobús, enfermeros, personal de la cafetería y directivos. También en estimular a los espectadores a convertirse en defensores.

En la Escuela Intermedia Landmark se están realizando sesiones abiertas y reuniones con la comunidad para emprender un plan de acción.


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